Un extraordinario Amor
Estaba llegando el otoño, el viento el frio se sentían más fuerte que en años anteriores. La mujer con la maleta en mano detuvo su andar. Cerró fuertemente los ojos, respiró profundamente, tragó saliva, sonrió y se dio media vuelta.
Sus ojos se posaron en un rostro hermoso, nostálgico y algo triste. La mujer un poco más alta frente a ella sonrió.
-Tu único sueño siempre ha sido salvar vidas. Xiaoting dijo con una calma y valentía que no sentía. - Es por eso que eres médico, pero como te vas tan lejos, debes recordar porque lo haces. Lo haces porque estás salvando gente, y al mismo tiempo recuerda cuidarte. Tienes que volver sana y salva.
Xioating solo estaba tratando de ser valiente y no pedirle a la mujer frente a ella que no se fuera. Que se quedara. Pero no podía hacer eso. La razón por la que se enamoró de Siyao es justo eso. Su bondad, su fortaleza el poner a los demás por encima de su propio bienestar. Si ella la detenía solo estaría quitando un pedazo de lo que convertía a Siyao en una mujer extraordinaria.
-¡Lo haré! -dijo Siyao, tratando de sonar optimista y no llorar. No, Siyao no quería irse.
Pero era lo menos que podía hacer por lo demás. Ella había recibido tanto. Tenía una mujer que la amaba, la comprendía, tenían dos niños que a pesar de de su corta edad, gritaban de alegría cada vez que escuchaban su voz. No, ella no podía hacer eso. No podía quedarse sabiendo que sus manos como médico y sus conocimientos podría salvar tanta gente.
Es por eso que ahora estaba parada en la salida del aeropuerto, para tomar un avión y viajar al otro lado del continente, dejando durante seis meses al amor de su vida. Era su manera de agradecer por todo lo bueno que había recibido.
Habían hecho una promesa la noche antes. Siyao había prometido que en cuanto volviera de Africa. La llevaría a un lugar donde pudieran casarse. Donde no se le pudiera cuestionar nada.
Sólo eran seis meses. Habían prometido hablarse todos los días. Habían hecho el amor hasta el amanecer. Amar a Xiaoting era algo tan natural como respirar. Siempre había sido así con ella, desde que se conocieron.
Sí, habían pasado por tanto hasta llegar, donde estaban ahora. Se habían enfrentado a muchas cosas a muchas personas, a su propia familia, a la familia de Xiaoting.
La noche antes, mientras Xiaoting preparaba la maleta. Siyao le recordó el día en que le confesó su amor. Una noche lluviosa cuando Xiaoting, había decido irse. Siyao la espero bajo la lluvia fuera del edificio en el que vivía Xiaoting. Cuando la vio salir con una maleta roja dispuesta a irse, ella corrió y le pidió que no se fuera que no la abandonara que no sabía qué le pasaba con ella. Solo sabía que no podía dejarla ir.
-Ahora eres tú quien me ayuda a preparar la maleta para que te deje, -había dicho Siyao-. Por supuesto, Xiaoting había reaccionado cada vez que Siyao tenía sus momentos de inseguridad, no eran muchas, pero cuando sucedía Xiaoting se encargaba de quitar los miedos.
-Que tonterías estas diciendo, había dicho Xiaoting. -Solo te vas por seis meses. Seis meses. Después estarás devuelta conmigo. Los niños y yo esperaremos pacientemente tu regreso. Xiaoting le tomo las manos. Su voz bajo un poco más.
-Pero tienes que prometer que te vas a cuidar.
-No te preocupes, Siyao respondió apretando más fuertes sus manos y su seguridad volvió. -Me cuidare para que tu no tengas que preocuparte por mí. Los ojos de Xiaoting parpadearon en asentimiento.
-Siyao se acercó un poco más- Mi corazón siempre estarán contigo y con los niños. Tomó el rostro de la mujer que amaba la contemplo por unos segundos, y la beso. Besar a Xiaoting era volver a la vida. Cada vez que se sentía mal. Solo bastaba con tenerla cerca tomar sus manos, su rostro y besarla para sentirse mejor. Siempre había sido así. Incluso antes de saber que la amaba. El simple hecho de tenerla cerca hacía que todos sus problemas se fueran. Ella sabía que a Xiaoting le pasaba lo mismo.
-Veo la manera como mi hija te mira, Siyao -dijo una vez la madre de Xiaoting-.
Siyao no respondió. Respetaba y quería mucho a la madre de Xiaoting, así que no dijo nada esperando lo que la otra mujer quería decir.
-Ella te ve como si el mundo se estuviera derrumbando a su pies y tu lo vuelves construir, dijo.
Ese día lloró hasta que las lagrimas ya no caían. Su corazón había sido reparado. Ella sabía que Xiaoting la amaba. Hasta ese día se dio cuenta de cuan grande era el amor que se tenían. Porque la mamá de Xiaoting tenía razón. Siyao construirían los mundos que fueran necesario para que Xiaoting se sintiera a salvo.
-Pero ahora, Siyao, no estaba reconstruyendo un mundo para Xiaoting, Siyao, se iba por seis meses a reconstruir otro mundo para los menos favorecidos. Dolía, dolía mucho dejar seis meses a Xiaoting y a sus hijos. Pero ella había hecho una promesa antes, y tenía que cumplir.
-Xiaoting, no te preocupes, habló el doctor Jones, trayendo al presente a Siyao, El doctor Jones era un buen amigo y colega de Siyao,
-Cuidaré bien de Siyao, la traeré de regreso a salvo. Dijo.
Xiaoting, agradeció con una inclinación.
-Por favor, hazlo, y su mirada se posó en la mujer que tanto amaba. Dio unos pasos. Siyao la imitó y también se acercó a ella. Se tomaron de las manos, y se miraron por unos momentos.
-Una vez que llegues, tienes que llamarme, dijo Xiaoting con la voz cortada, tratando que su llanto no saliera.
Tienes que llamar todo el tiempo, -su voz temblaba un poco más, -para que los niños y yo podamos escuchar tu voz. Para hacernos saber qué estás bien-.
Siyao, tuvo que respirar antes de hablar.
-Te llamaré todos los días, dijo.
Sus ojos se llenaron de lagrimas sin derramar y su garganta dolía porque evitaba llorar fuerte.
-Te llamaré hasta que creas que soy molesta, ahora sus lagrimas ya no se pudieron contener salieron rodando su mejilla. -Te llamaré hasta que me digas que no te llame. Dijo con lagrimas y tratando de sonreír.
Xiaoting, no pudo contener las lagrimas y asintió fervientemente.
Siyao dirigió su mirada hacia el cuello de Xiaoting donde colgaban el collar de corazón que se habían dando hace mucho tiempo, como promesa de su amor.
Tocó el collar de Xiaoting, ahora llorando dijo
-El tiempo que no esté contigo el collar me reemplazara para estar contigo- sus lagrimas ahora salían libremente la evidencia de cuanto le dolía dejar a Xiaoting. -Es lo mismo para mi, cuando no estés conmigo, dijo tocando su propio collar. -Lo usare todos los días, será como tenerte a mi lado. Sonrió, tomó los hombros de Xiaoting y la acercó más, se alzó un poco y posó sus labios en la frente de Xiaoting.
Xiaoting, cerró los ojos y su corazón se calentó, sintiendo todo el amor que Siyao le profesaba. Sintió las lágrimas de Siyao mojar su frente y lloró ahora desconsolada, Siyao bajo su rostro y la besó, la besó con tanto fervor. Xiaoting sintió que su alma volaba. Dejo que salir todo su amor mientras le devolvía el beso. La abrazó y no quiso dejarla ir.
Solo un poco más, decía su corazón, solo por favor que el tiempo se detenga para estar un poco más así. Rogaba su mente.
La apretó fuertemente acercando su cuerpo más, sin que el viento pudiera pasar entre ellas.
-Fang Siyao, escúchame con mucha atención, dijo Xiaoting, inhalando el aroma que tanto amaba. -Definitivamente, te esperaré. En seis meses, los niños y yo vendremos a esperarte al aeropuerto.
Siayo, se aferró a ella y asintió. Besó su mejilla, se separó y seco sus lagrimas. Se miraron y sonrieron. Haciendo una promesa con la mirada.
El doctor Jones, intervino nuevamente.
-Siyao, es hora de irnos. Se despidió de Xiaoting y trató de consolar a Siyao dando palmadas en su hombro.
Las manos de Siayo y Xiaoting seguían unidas. Siyao intento caminar de espaldas sin dejar de mirar a Xiaoting, sus manos seguían aferredas, sus dedos se fueron soltando uno a uno, hasta que solo se sostenían con sus dedos meñique. Dejando salir todas las lágrimas, y soltando el llanto.
Siyao se desprendió de la mano de Xiaoting, cerró los ojos y se dio la vuelta, caminando apresuradamente para evitar regresar a los brazos de la mujer que dejaba atrás y quedarse.
Xiaoting la vio irse, y sus ojos se cerraron tratando de controlar su respiración. Su corazón se iba cayendo pedazo a pedazo viéndola partir.











