send me five times kissed for a drabble about five times our muses kissed. ( @screxdipity / @springdciy )
i. quizá el ambiente debería sentirse más sombrío, con la lluvia que parecía que nunca fuese a acabarse, con las malas noticias que junghun se había acostumbrado ya a que le rodeasen, con las docenas de veces que había visto en los rostros de su familia la preocupación por él. todo debería verse más gris, pero no lo hacía. no lo hacía porque había un rayito de luz que se superponía sobre las nubes grises, que se colaba por la ventana, aclarando la habitación y, en particular, iluminaba los rostros de sus dos personas favoritas en el mundo, aquellos dos quienes hacían que la opresión en su pecho se disipara hasta desaparecer, yoohyeon y daeseok, daeseok y yoohyeon, sentados en el piso junto a él. “ hyeonie, seokie. ” murmuró después de un par de minutos en silencio —no incómodo, solo contemplativo—. silencio que había sido precedido por su confesión. esa que le había desgarrado por dentro, le había herido y lastimado hasta salir de allí, donde estaba guardada en su pecho, porque no aguantaba más estar encerrada. confesión apresurada, llena de miedo porque no podía imaginarse un escenario de rechazo, no podía imaginarse su vida sin esos dos, pero también esperanzada, de ojos brillantes y llenos de amor. “ si ninguno va a decir nada, creo que… ” avanzó un poquito, lo suficiente para estar frente a yoohyeon, y se puso de rodillas, así podía alcanzarlo con facilidad, podía poner ambas palmas en sus mejillas ( una de sus cosas favoritas acerca del escritor, sin duda ), acariciarlo un poco, tratarlo con el amor que se merecía. y le dio tiempo, tiempo suficiente para mirar con cuidado en sus ojos, buscar alguna señal de arrepentimiento, para que se apartase o le empujase, para que daeseok interviniera, quizá, pero no encontró nada de eso, sólo aquella misma tranquilidad que ambos le hacían sentir, y entonces pudo inclinarse un poco para besarlo, con cuidado, y esperando quizá que el mundo se cayera bajo sus pies justo después. no fue así, jamás lo sería. tampoco cuando se apartó, e hizo lo mismo con daeseok, siempre con todo el cariño. nada se rompió, y el mundo no cambió, no en realidad, pero junghun tenía a sus dos rayitos de sol, y aunque el mundo no hubiese cambiado, quizá era un poquito mejor.
ii. se sentía nervioso, podía verse en la manera en la que brincaba un poco de aquí para allá mientras conducía a ambos jóvenes hacia su habitación, donde mantenía guardadas sus mejores pinturas, aquellas que sólo él querría ver. él, y ellos dos. ellos dos, las dos personitas destinadas a estar con él, y a riesgo de sonar como la persona más cliché del planeta, las dos personas que más le inspiraban, que le hacían creer en el arte como la única salvación. “ quiero enseñarles algo. ” claramente, sino no les habría llevado hasta allí con tanto misterio, esperando el momento justo en que el resto de su hogar se encontrase vacío, no los habría detenido frente a la puerta para darle un beso a cada uno que hiciera que todo dentro de sí se encendiera, como cada vez que les veía. adentro les esperaba la primera de tantas colecciones de dibujos con los tres como protagonistas, pinturas completas y pequeños garabatos en hojas sueltas. a veces los tres, en ocasiones sólo dos ( le fascinaba dibujar a ambos juntos, sus manos no podían evitar plasmar las imágenes que tenía de ambos, por siempre grabadas en su memoria ). eran sus trabajos más preciados, y aquellos que nadie vería. no estaba seguro si eran más controversiales que aquellos que apoyaban con tanto fervor la rebelión, en los que retrataba a su gente, su pelea, su dolor de la manera en la que sólo él sabía hacerlo, pero sí eran más importantes. lo serían siempre. “ lo… son todo, ustedes dos. ” confesó, abriendo la puerta para dejarles ver por fin, aquello que se guardaba tan cerca al corazón.
iii. hacía demasiado frío, tanto afuera como en el pequeño hoyo que empezaba a ensancharse en su pecho. hacía demasiado frío, y no importaba cuanto más tratase de acercar a yoohyeon hacia su propio cuerpo, todavía le hacía falta uno más para ser suficiente, para sentirse calientito desde adentro. uno más que ahora se encontraba en japón, causando la inminente preocupación del menor. junghun solía ser el más positivo de los tres, tal vez porque la vida se lo había dejado fácil, le había quitado ciertas cargas de encima que los otros dos tenían que aguantar, y ésto le permitía actuar así, más tranquilo, más feliz. sin embargo, no siempre era así, en ocasiones se volvía demasiado para él y no podía evitar las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. “ yoohyeonie. ” murmuraba, como una pequeña oración, mientras lo sacudía levemente, esperando hasta que estuviese despierto para dejar pequeños y salados besos en su cuerpo, sus clavículas, su cuello, su rostro, sus labios. un acto desesperado, buscando consuelo en el calor del cuerpo ajeno. “ tengo mucho miedo. ” confesión que sólo escucharía de sus labios entre el manto de seguridad que le brindaba la noche, pero que era tan real como su optimismo al creer que todo saldría bien, que los tres estarían bien, que su país lo estaría con ellos. “ tengo mucho miedo, y no quiero.”
iv. si pudiese tomar un pincel ahora, si pudiese hacer algo más allá de llorar, de odiar y resentir, entonces todas sus pinturas serían negras, negras con rojo y el azul más oscuro, los únicos colores capaces de representar el dolor, el vacío, la tristeza que no se iría jamás. el rojo sería entonces el amor, ese que prevalecía inclusive después de haber perdido a daeseok en lo que había sido probablemente el peor día de su vida, ese que estaba allí, tan fuerte como nunca, ese que no le permitía dejar todo atrás para seguir sus pasos porque no podía hacerlo, no cuando tenía que seguir intentándolo, y ahora no era sólo por daeseok, sino por los dos. porque en un par de horas, habría dos días igual de malos en su vida, días aún más importantes que su propio nacimiento. “ te amo, cheon yoohyeon. ” nunca pararé de hacerlo, jamás. “ te amo, eres mi mayor orgullo. ” le besó, de manera desesperada, triste y eternamente inconsolable. “ lo siento, lo siento porque no lo logramos, y siempre anhelaré el no haber podido cambiar ésto, ésto que no estaba en nuestras manos, pero viviré por ti, y por daeseok. ” prometió, hablando entre sollozos y besos, agarrándose tan fuerte del más alto que creía quizá estar haciéndole daño. no le importó. “ te amo por siempre, yoohyeon. ” te amo, mejor amigo, amor de mi vida.
v. “ ¿entonces eres tú? ” sentía que en cualquier momento iba a reventar aquella burbuja, iba a despertar de una aterradora pesadilla más. las manos en su cadera, sin embargo, le mantenían anclado a la realidad. al pasar ambos brazos alrededor del cuello del más alto, al poner sus labios juntos en un beso tentativo, pero que se sintió como el más cálido reencuentro. “ yoohyeonie… eres tú. ”