Dame un poco de ese caramelo, quiero librarme de esta voz dulce que me enreda y me conduce a mi deceso. Volver a vomitar todo aquel verbo sin sentido, dejarme sumergir en la euforia de 15 minutos de gloria.
Está sensación me hace dar vuelcos en la mesa, me devuelve la fé y luego me cega. Goce,gozo en cada pinchazo entre mis dedos. Me estremezco de solo pensarlo, salir de mi mente gritarle vete al diablo y me voy contigo, solo por probar un poco de delito. Enfrentamientos con el delirio. De hito en hito el gran maligno se ha vuelto mi amigo.
No quiero desaparecer sin vivir es este mounstro que con desfachatez me engaña, toma de mi mano mientras me retuerce las entrañas. Deja que caiga en su argucia, hidratarme con agua sucia mientras los parásitos devoran mi alma, me llenan de calma. Solo deja me nuble de esa rama.
Es un atentado contra mi existencia, endrogada con la subsitencia. Incoherencia o coherencia que anestesia, está congoja flotante en este andar angustiante. He perdido la guerra, he dejado que la dosis congelé mi corteza en un ciclo infinito de ida y vuelta, ida y vuelta. He apagado las llamas en mi cabeza, vuelvo a reir de aquel que lamenta, sudores fríos como la menta. Vuelvo a elegir la muerte lenta.