Slÿrian
La ciudad está más allá de los cielos. De hecho roza la frontera del espacio de tal modo que las nubes le sirven para bloquearse la vista al suelo y el espacio siempre les ilumina con estrellas las noches y días extenuantes.
Los Slÿkler siempre están un paso adelante de todo lo que pase en la tierra, sin embargo ellos no tienen suficiente información de la misma porque tienen prohibido descender de los cielos. Aunque tampoco es que tengan necesidad de algo así más allá de la curiosidad. La ciudad está liderada por semidioses por lo que se podría decir que cada uno de sus habitantes esta en un nivel divino, pues sus habilidades y poderes también se encuentran en un rango mayor desde su nacimiento.
Tecnología, la ciudad está rodeada de ella y es natural encontrarla por cada isla flotante que la conforma. Los habitantes empiezan a ser alterados genéticamente desde su nacimiento tanto en accesorios, armas integradas a sus extremidades, inteligencias de gran nivel o dones psíquicos. Cave recalcar que nadie en ésta ciudad tiene padres biológicos, se nace en laboratorios especializados dónde los científicos empezaron la creación desde inseminación artificial en contenedores para el embrión.
Es por esto que el orden entre los Slÿkler es su mayor don resaltante además de su nivel tecnológico.
Todo niño Slÿkler crece en un ambiente similar a los orfanatos pero entre laboratorios siendo criados por psicólogos y profesores desde que toman conciencia y solo al cumplir la mayoría de edad se les permite elegir una profesión para poder seguir con su vida de modo autónomo. Una vez escogida la profesión se procede a implantar las habilidades (y/u objetos) que necesite para su desarrollo. Alas, orejas extendidas, orejas peludas, cola, etc se considera de gusto estético y también se implantan con la mayoría de edad.
La ciudad en si está dirigida por sobrevivientes de la era antigua y por ello el idioma nativo es el mítico Lauten. No es de conocimiento general todos los secretos que guardan los dirigentes de la ciudad puesto ellos encontraron el cáliz de la inmortalidad artificial, la cuál no comparten con el ciudadano promedio “fabricado” en su ciudad.
Entre otras cosas, el salir de la ciudad no está del todo prohibido pero si está prohibido aventurarse más allá de los límites bajo las nubes. Esto quiere decir que se podría volar bajo y lejos pero llegar a tocar la tierra bajo sus pies es un delito que se paga con la muerte. Para evitar ese tipo de percances se les ha implantado la doctrina de creer que debajo de sus pies existen todo tipo de cosas horribles que los matarían antes de llegar abajo; cosa que ha servido muy bien para mantener bajo control el desarrollo de su ciudad (además de, claro, eliminar a quién se atreva a incumplir las reglas).
La comida, la bebida e incluso los materiales para las vestimentas son fabricadas del mismo modo artificial que los individuos y, se podría decir que tiene el mismo tranquilo desarrollo que cualquier urbe.












