REFLEXIÓN SOBRE PROYECTO 22@URBAN LAB, BARCELONA
Se ha querido profundizar en el proyecto desarrollado en Barcelona como ciudad innovadora que a lo largo de toda su historia ha mostrado su capacidad de avance en muchos de los campos del urbanismo. Desde una estructura urbana ejemplar hacia un planeamiento urbano que promueve las necesidades que busca la ciudad para un mayor bienestar en la vida de los ciudadanos que potencia la movilidad sostenible y un consumo energético autosuficiente tanto en las calles de la ciudad como en las viviendas.
Barcelona promueve un modelo urbano diferente, en que los nuevos edificios y espacios públicos conviven con las trazas históricas y los elementos representativos del pasado industrial del barrio y crean un entorno de gran valor cultural, en el que confluyen tradición e innovación.
El proyecto es desarrollado en el barrio de Poblenou, un barrio actual e histórico de la ciudad de Barcelona, en el distrito de Sant Martí, al noreste de la ciudad.
Con el objetivo de favorecer este proceso de recuperación de los símbolos de la memoria industrial de Poblenou, se ha aprobado la modificación del Catálogo de patrimonio de la ciudad de Barcelona, que nace de la voluntad de reconocer en el pasado industrial de la ciudad una de las actividades que han contribuido de forma más clara a definir el espacio urbano y, muy especialmente, el Poblenou.
Desde nuestro punto de vista pensamos que este proyecto tiene una mayor relevancia debido a ese propósito de avance que al mismo tiempo liga con las tramas históricas y edificios de gran valor cultural existentes.
En el año 2000 el Ayuntamiento de Barcelona aprobó un nuevo ordenamiento urbanístico pensado para transformar en un polo de nueva actividad la vieja área industrial de Poblenou, con fábricas que habían quedado obsoletas y estaban cerradas o con usos poco productivos. El nuevo ordenamiento permite una calificación nueva del suelo, en sustitución de la calificación de suelo industrial tradicional. Así pues, un solar de la zona 22@ que a grandes rasgos es todo el cuadrante de levante sur de la ciudad, entre Gran Vía y la Ronda Litoral y entre la Villa Olímpica y la rambla de Prim, admite una mayor edificación, más espacios públicos o zonas verdes y usos de vivienda social, siempre que la actividad industrial anterior sea sustituida por oficinas y otros servicios de empresas y equipamientos relacionados con las nuevas tecnologías y el conocimiento.
Barcelona está construyendo un nuevo modelo de ciudad compacta, donde las empresas más innovadoras conviven con centros de investigación, de formación y de transferencia de tecnología, así como con viviendas (4.000 nuevas viviendas de protección oficial), equipamientos (145.000 m2 de suelo) y zonas verdes (114.000 m2).
Resulta de especial interés este modelo innovador que convive, a la vez, con el patrimonio industrial del barrio. Esto se debe gracias a la aprobación del Plan de Protección del Patrimonio Industrial, redactado entre 22@ Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona, en el que se conservan 114 elementos arquitectónicos de interés.
Este nuevo modelo de ciudad responde a la necesidad de recuperar el dinamismo económico y social de las antiguas áreas industriales del Poblenou y crea un entorno diverso y compacto, donde los espacios productivos conviven con centros de investigación, formación continua y transferencia tecnológica, viviendas protegidas, equipamientos y zonas verdes que mejoran la calidad de vida y de trabajo de los ciudadanos.
Asimismo, se contempla un modelo urbano de alta calidad, mixto, ecológicamente más eficiente y con más fuerza económica, que combina de forma equilibrada la actividad productiva con la vida de barrio. El proyecto, apuesta decididamente por la convivencia de los espacios productivos con nuevas viviendas que permiten vivir cerca del lugar de trabajo, favorecen el desarrollo del comercio de proximidad y garantizan la vitalidad del espacio público a lo largo de todo el día.
Además, el proyecto destina un 10% de los suelos anteriormente industriales y mayoritariamente privados a la creación de más de 114.000 m² para nuevos espacios públicos y zonas verdes (antes inexistentes) y establece un elevado estándar de calidad en sus calles. El espacio público es el elemento de soporte de la estructura urbana, de las relaciones y de las actividades, y es, por tanto, uno de los ejes básicos de la configuración de la ciudad. Por este motivo, la estructura de los espacios verdes en el Poblenou se propone con una secuencia de medidas, donde los grandes espacios (Parque Litoral, futura Plaza de las Glòries, Parque Central...) se extienden gradualmente hacia las plazas y pasajes de medidas menores vinculados a la edificación, convirtiéndose en los verdaderos espacios de relación entre los diferentes usuarios. La calle modifica sutilmente su trazado para mejorar tanto la circulación rodada de vehículos como de peatones. Por un lado reduce los problemas de tráfico del Poblenou, definiendo un número reducido de calles principales, por donde circulan la mayoría de vehículos y el transporte público, y un número superior de calles secundarias, con un mínimo flujo de tráfico y destinados a la accesibilidad a los edificios. Por otro lado, introduce un nuevo estándar en la urbanización que optimiza los recorridos de los peatones, mejora las condiciones de visibilidad y seguridad en el paso de peatones y facilita el acceso a todos los ciudadanos con movilidad reducida. También, se amplía las aceras hasta siete metros para favorecer los trayectos a pie y el desarrollo del comercio de proximidad en los chaflanes, pues se forma una plaza octogonal más ancho que la utilizada en el tradicional Eixample barcelonés.
Este proyecto innovador que se funde con la tradición de la ciudad, resulta un avance tanto para la ciudad como espacio urbano sostenible, como para los ciudadanos, que potenciarán el transporte público y ecológico, habrá mejoras en la movilidad y reducción del tráfico, que desencadenará en una ciudad como menos emisiones de CO2 , un mayor ahorro energético y una menor contaminación medioambiental.
Los ejemplos o buenas prácticas existentes en Europa en este ámbito consisten, sobre todo, en la consideración de criterios de sostenibilidad desde el inicio de los procesos de planificación. A veces, ya la sola existencia de planificación urbanística y territorial puede significar un paso importante. Sin embargo, hay que apostar por una nueva cultura de la planificación urbanística, que logre vincular el urbanismo con la sociedad, que favorezca la cohesión territorial y la función social del espacio público urbano.









