Hay quien dice que las flores no deberían ser azules, que deberían ser naranjas, amarillas, rojas o rosadas, que deberían ser energía, felicidad, pasión, romance... Que deberían ser tantas cosas pero no azules.
A mí sin embargo siempre me gustaron las flores azules, es más creo que todas las flores tienen un poco de azul en ellas, oculto en el verde de sus hojas o en la tierra de sus raíces, quizás algunas tienen bastante más que eso y se les desborda en cada pétalo y en cada gesto si el día amanece un poquito nublado.
Foto: J. Franco














