El tercer vaso de whisky de fuego pasa sin esfuerzo por su garganta, mientras orbes grises se mantienen fijos en la interacción que tiene lugar a un par de metros de él (y casi está sorprendido, de hecho, que Remus no se haya dado cuenta de todo el tiempo que lleva mirándolo). Quizá más allá de interacción contraria, poco hacen por aplacar molestia los comentarios que son proferidos en un mal intento de confidencia por Molly Weasley y Emmeline Vance, aquellos que se ve incapaz de soportar cuando avanzan hacia un ‘Remus ni siquiera está ocultando lo encantado que está por ella, es un poco de luz en toda esta oscuridad. Hace tanto que no lo veía sonreír así’. Tiene que moverse de ese lugar dentro de la sala de su propia casa, sólo para terminar encontrando una excusa para discutir con Snape, como cada vez que estaba de mal humor, discusión que terminaba por provocar que los otros miembros de la Orden comenzaran a irse, evitando la incomodidad de antagónico comportamiento.
Agradece la aparente soledad, entonces, mientras va en busca de la botella que abrió un par de horas atrás, y que ahora parece mejor compañía que nadie. Pero, claro, en medio de aquellos terribles celos, debió haber previsto la presencia de su amigo. Levanta la mirada y enarca oscuras cejas con fingida sorpresa y utilizando un tono indiferente que nunca dirigía al otro, como si la quemante sensación en su pecho no lo estuviera matando. ---¿Olvidaste algo, Lunático? Pensé que acompañarías a Tonks a casa. Bueno, todos lo pensamos.---
/////// @soiggne












