Somos oriente, somos occidente
Somos oriente, somos occidente. Somos la efigie que la arena esculpió. El tiempo detenido en un verano inagotable. Nuestra cara iluminada por el brillante cinturón de Orión.
Somos oriente, somos occidente. Somos dos milagros a merced de la tormenta. Dos haces de luz arrojados al vacío, entrelazados por el invisible hilo que nuestras madres tejieron. La corriente inevitable y tranquila que, sin mirar atrás, dirige su camino hacia el mar.
Eres oriente, eres occidente. Mi origen, mi causa, la piel debajo de mi piel. Las tardes entre el maizal. Mi naturaleza.Mi hermano mayor, mi subconsciente y mi memoria. La costra que cicatriza una misma herida. La furia y la rabia. El temple y la paciencia. Sobre los verdes chopos del riachuelo, la gran W que dibujamos en el cielo.
Somos oriente, somos occidente. Somos sangre que brota. Vísceras. Agua, piedra y metal. Raíces arraigadas que se adentran en la carne viva. Un mundo subterráneo que se oculta discreto y humilde en la hondura.
Somos oriente, somos occidente. Somos dos estrellas que giran en el espacio orbitando otras vidas a la deriva. Un cristal que se hace añicos a fuerza de insistir, de golpear. Los últimos compases de la música que un día comenzamos a soñar.













