Háblame
Entre tantos ruidos, tantas palabras vacías de sentido, entre tantas cosas que saturan tus sentidos, hay una voz muy dentro de ti, una voz que susurra tu nombre desde lo más profundo de tu ser…
Conviene desacelerar un poco mi querido hermano, desacelerar ese frenético afán que invade todo tu ser… Conviene hacer una pausa, un respirar profundo, llenando de calma todo tu ser… Tal vez necesites hacerlo una y otra vez: desacelerar, pausar y respirar muy, muy profundo, una y otra vez…
Escucha esa voz… Esa voz que sientes muy dentro de ti, una voz que te conviene escuchar… Esa voz susurra tu nombre… Escucha el llamado mi querido hermano, te va a alcanzar con su mirada… y mientras te está mirando a los ojos, escucha su voz diciéndote: «baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» (Lc 19, 5)
¿De dónde tienes que bajar mi querido hermano? ¿del árbol de la soberbia, del todo lo puedo yo solo, del no necesito de nadie? ¡Baja pronto mi querido hermano!, baja pronto y descansa en sus brazos para que puedas sentir su paz, la dulzura de su voz, para que puedas sentir cuanto amor hay en su mirada…
Respira su fragancia, y si así lo sientes, suspira con ella… Es el aroma del amor, el amor de nuestro Señor Jesús… Ha fijado su mirada en ti y quiere hablarte en el silencio de tu interior…
Esta muy dentro de ti, ¡en tu corazón!, ¿Qué le quieres decir? «Háblame en silencio en mi interior, dame tus susurros por favor, porque tus Palabras son mi vida, y si no hablaras, dime ¿a quién iría?», dile con todo tu corazón: «Tú tienes palabras de vida eterna» (cf. Jn 6, 68)… Háblame…
Por: Ricardo Sánchez Martínez – Agente para la Evangelización, Arquidiocesis de Barranquilla / Ministerio de Música Parroquia Inmaculado Corazón de María, Barranquilla – Colombia.















