Hay tormentas en mi cabeza, oleaje que a veces me destruye completamente al azotar contra el acantilado de mi sobrepensar, de mis dudas, miedos e incertidumbre; estos me golpean una y otra vez contra la indiferencia de aquellos a quien yo amo y no me brindan un poco de empatía.
He aprendido que al final la que debe fluir, navegar contra corriente entre mis huracanes debo ser yo. Ya no esperar que alguien sea luz, faro, estrella en mi horizonte para poder atravesar todo lo que me quiere hundir y salir a flote. Yo, solo yo soy quien me debo salvar y aprender que a pesar del temporal, después vuelve a salir el sol.
Leregi Renga














