Hoy es mi primer día con Stephanie.
Me encuentro en la Universidad, esperando en la cafetería con mis amigos para que me pueda ir a prepararme para el trabajo. Mientras mis compañeros de estudio hablan sobre lo estresante es el trabajo final de administración, yo reviso la agenda de Stephanie. Empiezo a leer los eventos, recordatorios y resto información.
Agosto 4 — cumpleaños Victoria Collingwood (Prairie Heigths, California; llevar un obsequio de cristal.)
Agosto 10 — grabación del comercial de el perfume Danguerous.
Agosto 13 — photoshoot para la portada del nuevo álbum.
Agosto 25 — concierto para las Naciones Unidas para pedir por la paz.
Septiembre 7 — matrimonio de los Williams (New York City, New York)
Septiembre 28 — lanzamiento del nuevo perfume Danguerous.
La lista sigue y sigue, llena de reuniones, grabaciones, eventos, presentaciones y conciertos que cuando llego a la lista de Diciembre ya estoy mareado.
— Oye, Blake deja ya de leer esa libreta rosadita. Ni que fueras gay — comenta mi amigo Luke mientras se mete su hamburguesa de queso en la boca.
— Luke eres un machista. Ni que por tener una libreta de color rosado quiere decir que sea gay. El rosa no es solo un color de niña — defiende Clara, mi otra compañera.
— Relájate Clara, ni que fuera un crimen expresar mi opinión.
Mi compañera roda los ojos. Luke siempre la saca de quicio.
— Parecen Corea del norte y del sur — digo, cerrando la libreta y pasando a darle un trago a mi té.
— Blake tiene razón — dice Arturo, mi amigo latino. — Como diría mi abuela son polos opuestos.
— ¿Qué horas son? — le pregunto a Matty quien se encuentra muy ausente de la conversación.
El (antes ella) mira su reloj que cuelga de su muñeca.
— Es la 1 y media — su voz es mas femenina que masculina, por mas que intente profundizarla.
— ¿Ya te vas? — Noellë dijo mientras me propina un codazo en la costilla. Me retuerzo. Noellë puede lucir tierna y todo pero siempre será muy fuerte en su trato.
Clara me mira expectante.
— ¿Seguro que sabes a que horas debías ir a tu nuevo empleo? ¿No tienes su teléfono o algo para volver a preguntarle?
A Clara le gusta la música de Stephanie. Se podría decir que es su artista favorita.
— Lo tengo pero que quede claro que no te lo daría. Se lo stalker que puedes llegar a ser.
La joven hace un puchero.
— Espero que te vaya bien — dijo Matty, arreglando sus gafas. — Con todo lo que te ha pasado ese trabajo es una bendición.
— Christopher estaría orgulloso — comenta Luke, en un tono triste.
Recuerdo el rostro de mi hermano. Sonriendo. Luke tiene razón. Entonces todos levantamos nuestras respectivas bebidas y las elevamos.
— En memoria de Chris — declaro Noellë.
Todos repetimos la frase para luego rebosar las bebidas entre si.
El día se pasa volando y en menos de lo que creo, ya son las cinco de la tarde. Dejo a mis hermanos solos en casa, repitiéndoles una y otra vez las recomendaciones que mis padres me solían decir cuando yo era pequeño.
Salgo del edificio, dirigiéndome a mi auto y repito el mismo viaje de mi casa hasta Beverly Hills. Cuando llego a la casa de Stephanie me sorprendo con otros autos parqueados afuera de la casa de la cantante. Estaciono enfrente de un Jeep blanco, me bajo y camino hasta la puerta de la casa. Toco el timbre. En el interior de la casa se escucha ruido; risas, gritos, ritmos blues tocando desde adentro.
La puerta se abre, dejando ver a Stephanie con su melena organizada en dos trenzas holandesas, pantalones de mezclilla, un croptop negro, un abrigo rosado que cuelga de su cintura y tacones negros de cinco centímetros. Lleva un poco de labial y sus uñas las tiene pintadas de blanco.
Me recibe con su habitual sonrisa perfecta.
— ¡Blake llegaste! — dijo con entusiasmo.
— Entra, entra. Mis amigos están esperando adentro.
Entro en el recinto y me acerco a la parte donde la música proviene. Es en la misma sala donde hace un par de días estuve con Steph; esta se encuentran varios chicos y chicas sentados en el piso y en el sofá. Cuando entro, puedo ver como sus curiosas miradas se posan en mi. Veo entonces sobre la mesa de café; una pizza de peperoni reposando al lado de varios vasos con gaseosa.
Steph, quien viene tras de mi, hace un gesto para llamar la atención de los presentes.
— Amigos, quiero presentarles a mi nuevo asistente personal ¡Blake! — dice emocionada.
Todos corean un saludo. Yo les sonrío. Steph me agarra del brazo y me arrastra para presentarme.
— Bueno te presento en orden. La morena de ahí es Agnes, la rubia con muchos anillos es Cecile, el chico con un peinado de rizos es Josh, Charlie es el chico de gafas, el moreno es Frank y la chica de pelo corto y tatuajes es Lori — sus dedos señalan a los chicos descritos.
No se porque pensé que eran tantos.
— Es Lorraine, no Lori. Sabes que detesto ese apodo — se defiende la chica tatuada. Su descripción me recuerda a una típica niña mala: tatuajes, piercings en las orejas, el cabello corto con un mechón color blanco, una pañoleta en su cuello, chaqueta de cuero y el resto de su ropa de un reinante color negro.
Steph hace una mueca chistosa.
— Siéntate al lado de CeCe y de Josh. No te atacaran con comentarios como alguien — dice ella y le manda una mirada a Lorraine.
Le hago caso y me siento a los lados de los dos muchachos. Josh me dedica una sonrisa y Cecile me da un codazo; justo como Noellë lo haría.
— Bueno, ya que estas aquí Blake, ¿porque no te presentas con el grupo? — sugiere Agnes.
— Pues tengo 23 años, tengo dos hermanos menores y nací aquí en Los Ángeles. Estudio administración en la UCLA, vivo en Downtown LA y soy signo libra.
Frank suelta un sonido despectivo. Como si esperara mas.
— Vamos, se que debe de haber algo mas interesante en ti compañero. Se te nota — dice con naturalidad.
No se si sentirme halagado o querer golpearle.
— Pues... mi hermano mayor falleció hace unas semanas. En un accidente.
Como un coro, todos hace un sonido triste.
— Y mis padres también. Pero dejando a un lado las cosas tristes, paso la mayor parte del tiempo viendo series y leyendo. También escribo canciones, no es la gran cosa, toco la guitarra y tengo un crush en Diana Wells
Entonces todos se ríen. Carcajadas estridentes y burlonas. Me uno a ellos.
Te gusta la hermana de tu jefa, es un cliché típico.
— ¿Y que tipo de música escribes? — pregunta Agnes.
— Baladas, canciones simples. Cuentan la historia diaria y la mezclo con algo de amor.
— ¿Y alguna vez has cometido algo imprudente o chistoso que te arrepientes? — la pregunta viene de Lorraine.
Lo pienso. Hay tantas cosas de lo que me arrepiento. Hasta que lo recuerdo.
— Me arrepiento de haber acompañado a mi hermana a ver Crepúsculo.