Mi crítica de los dos conciertos del Cuarteto St. Lawrence ayer en el Espacio Turina.

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Mi crítica de los dos conciertos del Cuarteto St. Lawrence ayer en el Espacio Turina.
Seis cuartetos que cambiaron la historia de la música
[El St. Lawrence String Quartet. De izquierda a derecha, Christopher Constanza, Lesley Robertson, Owen Dalby y Geoff Nuttall. La foto es de Marco Borgrevve]
El domingo 22 el Cuarteto St. Lawrence ofrecerá en el Espacio Turina de Sevilla los seis cuartetos Op.20 de Joseph Haydn, obras cruciales en el desarrollo del género, que el grupo canadiense acaba de grabar y publicar en formato CD y LP
"Padre de la sinfonía". "Padre del cuarteto de cuerda". Las atribuciones de paternidad se acumulan en la figura de Joseph Haydn (Rohrau, 1732 - Viena, 1809), sin duda uno de los compositores fundamentales en el desarrollo de las formas clásicas, que reinaron absolutamente sobre la música europea durante más de un siglo (y aún no han perdido del todo su vigencia). Haydn no inventó ni la sinfonía ni el cuarteto de cuerda, pero dio a ambos géneros la solidez formal y la capacidad para asumir significados diversos que los impulsarían a su dominio secular.
En una época en la que la demanda social de música crecía imparable y las principales capitales europeas empezaban a albergar ciclos públicos de conciertos cada vez más profesionalizados, el cuarteto de cuerda jugó un papel singular, ya que nacido en las cámaras privadas y pensados para un consumo doméstico, fue incorporándose poco a poco a los conciertos de los teatros públicos (donde mandaba el más espectacular género sinfónico) propiciando una mayor complejidad en su escritura y, paralelamente, la formación de los primeros cuartetos de cuerda puramente profesionales. En ese proceso, la obra de Haydn jugó un papel notable.
La textura a cuatro partes era bastante habitual en la música de principios del siglo XVIII, y en el momento en que los compositores empezaron a desembarazarse del bajo continuo, la sonata y el concerto a 4 se convirtieron de forma natural en piezas escritas para dos violines, viola y violonchelo. Esta formación aparece ya en colecciones italianas de las primeras décadas del siglo, pero el género del cuarteto de cuerda tardaría aún en llegar. Mediado el siglo, en Viena empezaron a popularizarse obras camerísticas escritas en forma de trío, quinteto y sexteto. Algunos autores consideran que fueron los sextetos austriacos de mediados de siglo escritos para dos violines, viola, violonchelo y dos trompas los que familiarizaron a Haydn con este tipo de composiciones.
Es posible que en la segunda mitad de la década de 1750 Haydn escribiera ya cuartetos de cuerda para las veladas musicales que tenían lugar en la casa de campo del barón Carl Josef Fürnberg, su primer patrón. Eran obras sencillas, ancladas en la tradición, indistinguibles de las serenatas, casaciones y divertimentos típicos de las reuniones aristocráticas de la época. No sería hasta final de la década siguiente, trabajando ya para los Esterházy, cuando Haydn empieza a revolucionar la concepción del cuarteto, ampliando sus dimensiones y sus posibilidades expresivas. Entre 1769 y 1771 escribe doce obras que serán publicadas (seis a seis) con los números de Op. 9 y 17. Aquí Haydn halla ya la estructura que será la canónica del género (y de la mayoría de las obras clásicas): cuatro movimientos, dos extremos rápidos con un minueto y un movimiento lento entre medias. Las colecciones de seis obras formaban parte de una tradición heredada del barroco, pero Haydn estandariza aquí también un modelo que habría de repetirse muchas veces: cinco de los cuartetos en modo mayor y uno (jamás el primero ni el último) en modo menor.
Los Cuartetos Opp.9 y 17 sirvieron a Haydn para marcar terreno y asentar su oficio. Con los seis de la Op.20, fechados en 1772, el compositor revolucionó por completo el género y, con él, toda la historia de la música. Conocidos como Cuartetos del Sol por la portada de la edición publicada en Berlín en 1779 por Johann Julius Hummel, las obras presentan tantas novedades que el propio Haydn pareció tardar una década en asimilarlas, pues no volvió sobre el género hasta 1782 cuando sus Cuartetos Op.33, conocidos como Rusos por su dedicatoria al gran duque Pablo de Rusia, futuro zar como Pablo I, presentan ya las marcas del estilo que en adelante serán consideradas clásicas.
Para empezar, en la Op.20 Haydn se salta la regla de las tonalidades, para incluir dos cuartetos en modo menor (3 y 5). Robbins Landon piensa que en realidad el músico no escribió las obras pensando en su edición, sino por razones estrictamente "musicales y privadas". Acaso eso explique su carácter experimental. Tampoco está clara la ordenación que el compositor dio a sus obras. La que suele usarse actualmente es la que aparece en la edición de Hummel (y en otra londinense contemporánea y en una antología publicada por Pleyel en 1802, alabada por el propio Haydn), pero los cuartetos habían sido publicados por primera vez en 1774 en París con un orden diferente. E incluso en el catálogo manuscrito del compositor las obras, calificadas aún como divertimenti, aparecen ordenadas de otra forma, según la secuencia 5, 6, 2, 3, 4, 1 (sí, arranca con un cuarteto en modo menor), que es la que se adoptó en la edición crítica publicada por la editorial Henle-Verlag en 1974, sin demasiado éxito, pues los intérpretes suelen preferir la tradicional de Hummel/Pleyel.
La ordenación usada en la edición urtext de 1974 tiene la virtud de colocar al principio los tres cuartetos que terminan con fugas, que además aparecen con sus temas de fuga en orden creciente: dos en el cuarteto nº5, tres en el nº6 y cuatro en el nº2. Pero la inclusión sorprendente de esas fugas, tan vinculadas al contrapuntístico estilo eclesiástico, que se consideraba pasado de moda, es sólo un elemento más en unas obras llenas de sorpresas, en las que Haydn juega a introducir modificaciones en las formas sonatas de apertura o a incluir elementos (recitativos, arias, instrumentales por supuesto) que parecen sacados del mundo de la ópera.
Presentados aún en algunas ediciones (como la de Hummel) como obras concertantes, lo cierto es que el equilibrio entre las cuatro voces alcanza en estas obras uno de sus primeros momentos álgidos. Son justamente los movimientos fugados, los de trama más antigua, los que parecen impulsar este proceso. Como en Bach, las cuatro voces autónomas de la polifonía clásica apuntan ya aquí al tratamiento de los cuatro instrumentos en pie de igualdad, característica esencial del cuarteto vienés, esa que lo haría imponerse históricamente a los que solían cultivarse en París, en los que el principio concertante, que privilegiaba al primer violín, era dominante. El "diálogo de cuatro personas inteligentes", por usar la conocida alusión de Goethe a la forma cuartetística, planta con fuerza sus bases aquí.
Para Christopher Constanza, violonchelista del St. Lawrence String Quartet, se trata de "la democracia en acción. [...] Como violonchelista, agradezco mucho al opus 20 por haber permitido que otros compositores nos dejaran ser algo más que la orquesta de fondo del primer violín". Lesley Robertson, viola del conjunto canadiense, añade al respecto: "Las voces internas son muy variadas, ricas y camaleónicas. Percibimos todo el espectro de voces y caracteres. Desde la línea de bajo, pasando por las texturas y armonías, hasta la melodía flotante". Para Geoff Nuttall, primer violín del St. Lawrence, ese equilibrio no es sólo textural, sino formal ("Nada sobra por ningún lado"), y toma como ejemplo el primer cuarteto de la serie: "Comenzamos con un primer movimiento soleado, jubiloso, excéntrico, pero sin esfuerzo, y luego el minueto es increíble. El movimiento lento es una de las piezas más sentidas y profundas que hemos interpretado, considerando a todos los compositores habidos. Es seguramente tan hermoso como una obra tardía de Beethoven. Y luego el movimiento final se siente como una liberación. Extrañamente, este equilibrio nunca ha sido superado".
El St. Lawrence String Quartet acaba de publicar el registro de las obras, uniéndose así a ilustres precedentes en la discografía, a pesar de que como bien dice Owen Dalby, segundo violín del grupo, son obras relativamente poco grabadas en comparación con los cuartetos finales del propio Haydn o, no digamos ya, los de Beethoven. Yo recuerdo aún con emoción el impacto que me supuso conocer las obras en las versiones del Cuarteto Mosaïques, que hizo del Op.20 uno de sus puntales en el universo clásico. También con instrumentos de época, la versión del Cuarteto Festétics alcanza, en su descarnada tímbrica, una sugerente fuerza expresiva. Con instrumental moderno, el Hagen dejó interpretaciones de juvenil impulso, extraordinariamente contrastadas, mientras The Lindsays grabaron versiones de una brillantez extrema, acaso un tanto asépticas. Owen Dalby expresa los deseos del St. Lawrence al grabar las obras: "...que la gente se emocione con Haydn y con su genio creador tanto como nosotros. Queremos que esta sea una grabación que la gente escuche activamente. Es la otra cara de la idea de que Haydn sufre más que cualquier otro cuando la interpretación es mediocre: sus composiciones son maravillosas cuando la interpretación te obliga a escuchar con atención".
El registro ha sido publicado por el sello eaSonus en formato CD y LP, además de distribuido digitalmente a través de las principales plataformas online. El sello, con sede oficial en Berlín, está vinculado a la agencia artística de igual nombre de Carmen Delia Romero y Andreea Buticariu, las creadoras de la Asociación Andalucía Clásica, que desarrolla aún su segunda temporada de conciertos en el Espacio Turina de Sevilla, que se reanuda el próximo domingo justamente con la interpretación que el Cuarteto St. Lawrence hará de la integral de la Op.20 de Haydn.
La edición en CD, que es la que manejo, resulta modélica en todos los sentidos. Además de un diseño atractivo y de agradable manejo, ofrece textos de interés en alemán, inglés, francés y español, entre ellos una entrevista con los miembros del cuarteto, de donde he extraído las citas para este artículo, un breve pero didáctico ensayo de Stephen Hinton y breves guías de audición de cada obra.
Si alguien necesita algún acicate más para interesarse por esta doble cita con el Cuarteto St. Lawrence enfrentado a seis de las más excitantes obras del repertorio camerístico internacional (Espacio Turina, domingo 22 de septiembre; 12:00 y 17:00), le dejo con la opinión de uno de los mayores expertos haydnianos, Donald Francis Tovey, que extraigo del documentado comentario de Hinton: "Cada página de los seis cuartetos del opus 20 tiene una importancia histórica y estética; y a pesar de que el resultado final nos indique que Haydn tenía aún un largo camino que recorrer, es posible que no haya ninguna obra en la historia de la música instrumental, única o séxtuple, que haya logrado tanto de manera tan silenciosa".
[Diario de Sevilla. 16-09-2019]
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LOS CEDÉS EN SPOTIFY
Cuartetos en otoño
[El Cuarteto St. Lawrence. La foto es de Marco Borgrevve]
Entre el 22 de septiembre y el 27 de noviembre, Andalucía Clásica cierra en el Espacio Turina su ciclo de conciertos de 2019 con tres cuartetos, un pianista y cuatro grandes compositores en programa
La segunda temporada de conciertos de la Asociación Andalucía Clásica culmina durante el próximo trimestre con las cuatro citas previstas que completan a las cuatro que se celebraron entre enero y abril pasados. El ciclo, que se desarrolla en el Espacio Turina de Sevilla (20:30, salvo que se indique lo contrario), ha girado en torno a monográficos dedicados a grandes compositores. Si en la primera mitad del año, estos fueron Mozart, Schubert, Beethoven y Chopin, en adelante los convocados serán, por este orden, Haydn, Shostakóvich, Bach y Brahms.
En sus dos temporadas, Andalucía Clásica ha devuelto a Sevilla las visitas de los cuartetos de cuerda internacionales, que habían desaparecido prácticamente de la programación musical de la ciudad desde el abrupto final del extraordinario ciclo de música de cámara de la Fundación Cajasol hace casi una década. Tres de los cuatro conciertos que restan por celebrarse estarán protagonizados por otros tantos cuartetos, que presentarán algunas de las más trascendentes obras del género.
Arranca un conjunto de larga trayectoria, el Cuarteto St. Lawrence, fundado en Toronto en 1989. El grupo canadiense comparece el domingo 22 de septiembre para ofrecer la integral de los seis Cuartetos Op.20 de Joseph Haydn, que acaba de publicar en grabación del sello eaSonus. Su actuación se dividirá en dos partes: a las 12 del mediodía ofrecerá los cuartetos nos. 6 y 3 y a las 17 horas, los cuatro restantes de la serie. La Op.20 de Haydn es una de las colecciones más importantes de la historia del cuarteto de cuerda. Fechados en 1772, en plena efervescencia de su período Sturm und Drang, con estas seis obras el compositor austriaco dio un salto adelante en la escritura de cuartetos. Son obras de carácter experimental, que tratan de integrar en forma camerística coherente una gran diversidad de elementos, incluido el contrapunto, pues tres de las piezas (cuartetos 2, 5 y 6) culminan con sendas fugas, rasgo insólito en aquel momento.
El segundo cuarteto en comparecer es el Danel. Se trata de un grupo francés también veterano, ya que fundado en 1991, y que se ha caracterizado tradicionalmente por la defensa de un repertorio relativamente marginal. En sus decenas de grabaciones discográficas figuran muchos autores contemporáneos y rescates de enorme significación, como el de Mieczysław Weinberg, cuya excepcional y casi desconocida integral cuartetística registraron para el sello CPO. A la Sala Turina llegan el martes 22 de octubre con un monográfico dedicado a quien fuera gran amigo de Weinberg, Dmitri Shostakóvich, uno de los más importantes autores de cuartetos de la historia, cuya integral el Danel ha registrado también (sello Alpha). En los atriles del Danel reposarán los Cuartetos 1 (1938), 8 (1960) y 10 (1964) del compositor ruso. El elegíaco y autobiográfico Cuarteto nº8 es una de sus obras más difundidas.
Cierra un conjunto joven, pero ya multipremiado, el Cuarteto Castalian, creado en 2011 y que ha debutado en muchas de las principales salas de conciertos del mundo y mantiene una presencia constante en los ciclos del Wigmore Hall londinense. A Sevilla llegan el miércoles 27 de noviembre con un programa dedicado a Brahms, que incluye su Cuarteto Op.51 nº2, de 1873, y el Quinteto Op.111, de 1890, para el que contarán con la colaboración del joven madrileño Pablo Hernán Benedí, que tocará la segunda viola requerida en la obra.
El 1 de noviembre es la fecha reservada para el concierto del pianista suizo-francés Cédric Pescia (Lausana, 1976), que ofrecerá la integral de las seis Suites francesas de Bach, obras escritas por el compositor alemán entre 1722 y 1725 con carácter didáctico, para la formación de sus hijos. Pescia ha destacado notablemente en la interpretación de la música bachiana (tiene grabaciones nada menos que del Clave bien temperado, las Variaciones Goldberg y El arte de la fuga), pero también es un reconocido schumanniano y un gran intérprete de la música del siglo XX (de John Cage a Sofia Gubaidulina y Olivier Messiaen).
[Diario de Sevilla. 05-09-2019]
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LISTA DE REPRODUCCIÓN EN SPOTIFY
Dmitri Shostakovich - String Quartet No 8
i just got back from watching a string quartet, and looking from the right balcony with bad eyesight, based on clothing and instrument-playing demeanor and general head shape, the violinists reminded me of hank green and matt smith, and the cellist looked like a fusion of mark sheppard, ianto jones and agent coulson.
i couldn't really see the violist because she was too out of view.
but
DERP.