Estado Mental
Rompí con mi mujer porque no pudo soportar el peso de mi mente.
Nací entre odio y desprecio. Nada de esto está bien. La gente dice que estoy loco: mis párpados tiemblan como si otros tiraran de mis hilos.
Creo en muchas cosas pero nada me llena. Mi madre fue reina, ahora solo huele a polvo y muerte.
La cordura se escapa entre mis dedos. La satisfacción es un país lejano. Nunca conocí a mi padre. Solo sé que murió en la silla eléctrica.
¿Puedes encender mi cerebro? No debí ser esto. No debió ser yo. Necesito un guía que me muestre lo que la vida esconde.
Busco en cada sombra. ¿Con qué derecho me hablas? ¿Quién te hizo juez?
No veo la felicidad. Debo de estar ciego. Soy un hombre expulsado del mundo.
¿Quitaré tu vida? Bromeo… suspiro… tú ríes, yo me deshago.
Seguiré buscando hasta encontrar eso que no tiene nombre.
Las cosas brillan pero yo no siento. Quererme es pura abstracción.
Voy a alcanzarte. Este es el principio del fin. No importa. El sudor frío ya escribió mi destino.
Nada lo torcerá. Solo observo cómo se despliega la muerte.
Necesito paz mental. La conciencia es mi única amiga. Si no la encuentro, me quebraré, los dedos aferrados al miedo.
¿Qué hago aquí? Todo brilla. Todo arde. Hora de morir. Mi cerebro en llamas.
Autor
Frank Emerson Quijano
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