BARCELONA
Hoy (17/08/17) tenemos que lamentarnos por una horrible tragedia. El odio, el radicalismo y la maldad en su mayor esplendor. Hoy mismo, un par de locos han irrumpido en Las Ramblas de Barcelona con una furgoneta atropellando a todo aquel que se le ponía por delante, sin importar quién fuera. ¡Y pensar que hace tan solo dos semanas yo estuve paseando por allí!
Parece que todo nos afecta más cuando ocurre en nuestro país. Parece que, al verlo más de cerca, creemos que nos puede afectar a nosotros y nos conciencia algo más. Sin embargo, aunque este tipo de sucesos nos hace perder la fe en el ser humano, también nos ayuda a recuperarla. En momentos como este, podemos ver a toda la gente que, desinteresadamente, ofrece lo que puede a las víctimas, ya sea transporte, alojamiento, o incluso su propia sangre, y, aunque en estos eventos suelen proliferar los racistas que culpan a los refugiados o a cualquier extranjero de lo ocurrido, también encontramos a esa gente que se levanta para decir que todos no son iguales.
Porque en días como hoy me doy cuenta de la suerte que tengo de estar viva y de que este mundo sí que merece la pena. Porque me doy cuenta de que locos hay en todas partes, pero también gente dispuesta a proteger y ayudar a los demás. Por ayudar a que esto no se repita, YO NO TENGO MIEDO.











