La máquina se rompió, un tornillo se zafó. Le debo todo a ese tornillo, porque soy la única ejemplar fuera de estado, ese muñeco que tirarían porque la máquina le puso la pierna donde iba el brazo. Sin embargo, en vez de descartarme, no se dieron cuenta de mi "malformacion", y me dejaron ir. Los demas son hormigas, negras y grises, a punto de coccion. Solo sirven para seguir reglas y cargar pesos en sus bolsillos. No se si soy hormiga, unicornio, oso o humano. Pero soy diferente. No por fuera, el espejo muestra lo mismo, pero adentro, se siente diferente. Veo colores en los grises, blancos y negros. Veo lineas y formas, veo opiniones y aceptaciones. Veo muerte, y siento vida. Escucho musica en una moneda caída, donde los demas encuentran desesperacion y codicia. Veo humanidad en sus ojos, queriendo salir. Veo el esfuerzo por uno al querer ser solidario. Veo que son solo un prototipo de lo que deben ser. Y siento que no deberia ser así. Lo sé. Siento una piel verdadera debajo de sus brazos de madera. Una piel que se eriza, que se calienta, un cuerpo donde circula sangre. Veo todo esto, y sin embargo, todo sigue como siempre. Las hormigas nunca se quejan, y el tiempo sigue. Hasta si lees las normas parecen lógicas. "Si tenes más, vivis mejor". Más dinero, nunca más amor. Nunca más caricias, besos. Miradas. Nunca más nervios, o alegrías verdaderas. No existe el compañerismo, la familia o amistad. La comprension, el ponerse en el lugar del otro. Nunca más humanidad real.