Yo digo que pensar es malo. Y ella que mis pensamientos me vendrán matando. Pero por primera vez pienso en algo sumamente hermoso y cálido que me acelera el corazón de tan solo imaginarlo.
Mas allá de que mi mente recuerde que en esta noche volví a tocar sus labios, sus malditos labios que me encanta mas de lo que cualquier persona pueda imaginar.
Aquel hermoso atardecer que observe mientras bajaba por las calles del barrio que me dejo pasmada de tanta belleza , que lo primero que pese fue en querer necesitar pintura, un pincel y un lienzo solo para plasmas lo que mis ojos admiraban.
Ese esplendido cielo que ligaba colores rosados, morados, azules y algo de gris y el sublime amarillo que irradiaban las nubes ya que el sol se estaba ocultando; contemplar aun así y de igual manera como se veían los edificios de la ciudad a la distancia que me encontraba, de color negro que solo eran iluminados por las luces que salían de las ventadas de cada uno de ellos.
Para mi fue sumamente majestuoso admirar ese agraciado panorama. Y me pone a pensar que no solo fue honrado por los ojos de una persona normal, si no de una artista.