Tangentes
Janvier 2017
Acrylique, et papiers collés sur bois
30x40cm
Victor Marqué


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Tangentes
Janvier 2017
Acrylique, et papiers collés sur bois
30x40cm
Victor Marqué
Tangentes.
Hay personas que son como las lineas tangentes, ¿sabéis a qué me refiero? Si, veréis, las líneas tangentes son aquellas que se encuentran una sola vez y ya después se separan para siempre, no vuelven a encontrarse. Solo queda el recuerdo de ese momento, ese instante que pudo ser y solo fue.
Partytopias in Berlin, Daniel Fernández Pascual.
En cierto libro de matemáticas, un cociente se enamoró de una incógnita. Él (cociente), producto de una familia de importantísimos polinomios. Ella, una simple incógnita, de mezquina ecuación literal ¡oh! ¡Qué tremenda desigualdad! Pero como todos saben, el amor no tiene límites y va del más infinito al menos infinito. Embargado, el cociente la contempló desde el vértice hasta la base, bajo todos los ángulos, agudos y obtusos. Era linda, una figura impar que se evidenciaba por: mirada romboidal, boca trapezoidal y senos esféricos en un cuerpo cilíndrico de líneas sinusoidales. ¿Quién eres? preguntó el cociente con una mirada radical. Soy la raíz cuadrada de la suma de los cuadrados de los catetos. Pero puedes llamarme hipotenusa –contestó ella con expresión algebraica de quien ama. Él hizo de su vida una paralela a la de ella, hasta que se encontraron en el infinito. Y se amaron hasta el cuadrado de la velocidad de la luz, dejando al sabor del momento y de la pasión, rectas y curvas en los jardines de la cuarta dimensión. Él la amaba y el recíproco era verdadero. Se adoraban con las mismas razones y proporciones en un intervalo abierto de la vida. Luego de tres cuadrantes, resolvieron casarse. Trazaron planes para el futuro y todos le desearon felicidad integral. Los padrinos fueron el vector y la bisectriz. Todo marchaba sobre ejes. El amor crecía en progresión geométrica. Cuando ella estaba en sus coordenadas positivas, concibió un par: al varón, en homenaje al padrino lo bautizaron versor; la niña, una linda abscisa. Ella fue objeto de dos operaciones. Eran felices, hasta que un día todo se volvió una constante. Fue así que apareció otro. Sí, otro. El máximo común divisor, un frecuentador de círculos viciosos. Lo mínimo que el máximo ofreció fue de una magnitud absoluta. Ella se sintió impropia, pero amaba al máximo. Al saber de esta regla de tres, el cociente la llamó fracción ordinaria. Sintiéndose un denominador común , resolvió aplicar la solución trivial: un punto de discontinuidad en sus vidas. Cuando los dos amantes estaban en coloquio, él, en términos menores y ella en combinación lineal, llegó el cociente y en un giro sin limites disparó su 45. Ella pasó al espacio imaginativo y el fue a pasar a un intervalo cerrado, donde la luz solar se veía a través de pequeñas mallas cuadradas.
¿Para qué sirve la investigación?
... Repensar la investigación como un espacio de aprendizaje colectivo, con sus pros, contras, dificultades y complejidades, re-politiza la dimensión pedagógica de la investigación. Señala cómo lo educativo ha sido a veces excluido como abyecto en la construcción del saber investigativo y replantea la cuestión de los saberes constituidos y su circulación como eje central de la cuestión sobre la investigación . Entender qué saberes se producen, qué experiencias se activas, qué contradicciones y conflictos emergen , nos planteamos preguntas de corte pedagógico, que transitan sobre los discursos, contra-discursos, paradojas y límites del conocimiento. Un buen proceso de investigación colectivo conllevaría multiplicarnos las preguntas y problemáticas, en ningún caso cerrarlas, cancelarlas o empaquetarlas. Sería, siguiendo a Patti Lather, perdernos en la ciencia. En la infra-política de trabajo, en los subtextos, y generar otros espacios de relación y coexistencia de los saberes. A lo dicho expuesto anteriormente cabe añadir otro aspecto problemático: si entendemos que la función política de la pedagogía consiste en la construcción de saberes y su relación con un tercero, podemos vislumbrar que otro gran reto está ubicado en los formatos de traducción y multiplicación de los saberes: Lo interesante desde esta perspectiva, es fijarnos entonces en las economías de investigación. Intentamos huir así de las conclusiones empaquetadas, de los datos académicos y el escrito hegemónico del lenguajes y sus contenidos. Modelo de una única economía. Por el contrario, ponemos en tensión este registro al insertarlo con un conjunto de lenguajes, dispositivos y medios heterogéneos que se ensamblan para circular y multiplicar los saberes construidos. Pasar del monocultivo transgénico del saber, con productos cerrados, paquetes depredadores y modos de expolio de las experiencias, a los jornaleros, cooperativas y espacios comunes de las experiencias situadas, de espacios de permacultura investigativa y de decrecimiento.. de otros modos de producir y circular los saberes…
[Desde "Crónica 27 – 3 de mayo: Investigaciones, jornaleros de saberes, y líneas tangentes", via http://redesinstituyentes.wordpress.com/2013/05/07/cronica-27-3-de-mayo-investigaciones-jornaleros-de-saberes-y-lineas-tangentes/ ]