Ven, vamos a sanar nuestros traumas, vamos a romper patrones, vamos a amarnos intensamente de la manera más bonita que exista..
~samyo🦷
seen from Germany
seen from Ukraine
seen from Ukraine
seen from Spain
seen from China
seen from Egypt
seen from China
seen from China
seen from China
seen from China
seen from United States
seen from Netherlands

seen from India

seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from China

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from China
Ven, vamos a sanar nuestros traumas, vamos a romper patrones, vamos a amarnos intensamente de la manera más bonita que exista..
~samyo🦷
Dejé de insistir cuando entendí que todos nuestros intentos, no eran nuestros, eran míos.
¿Tus ojos admirarían mis besos? ¿Así como mis labios tus dedos? Tus brazos tras mi cuerpo y mi voz en tu cuello.
Caricias dulces bajo tu ombligo, mis dientes clavados en tu cobijo, tu aliento suave en mi oído, tu pecho junto al mío.
Luux
Tuve que cambiar
Te hice tanto mal
Perdón yo nunca te quise lastimar
Quizás esto es lo mejor
Pero esa conexión nunca se perderá
Y si quieres regresar
Yo estaré acá...
No importa si ya te ves más guapa, si ya cambiaste tu físico, tu peinado, tus gustos, tu forma de ser es mejor… tu para mí eres la persona que más me desprecio cuando yo moría por ti dándote hasta lo que no tenía ni te merecías, en pocas palabras eres algo amargo en mi vida.
Mi pérdida de tiempo más bonita, mi aprendizaje más preciado.
Quizás lo mejor que nos podía pasar a los dos, y sobre todo a mi persona, fuera que te tuvieras que mudar de ciudad por obligaciones ajenas a nuestra relación.
Ya que así nos ahorramos coincidir nuevamente en algún encuentro fortuito: que yo me encuentre borracho, cerrando los bares a las cuatro de la madrugada, y tú pasees de camino a la casa de otro chaval que no lleva ni mi nombre ni mi aspecto, como ya nos pasó en otras ocasiones.
Que nos veamos en aceras distintas e, instintivamente, decidamos cruzar para encontrarnos mutuamente, dejando nuestros planes nocturnos a un lado para pasar un rato juntos esa noche.
Sentados en la banca de un parque, charlando hasta la madrugada, mientras yo me termino mi última copa en un vaso de plástico, compartiendo cigarros del mismo paquete de tabaco.
Hasta que nos quedemos sin tema de conversación, o hasta que uno de los dos tome la iniciativa de invitar al otro a dormir en su casa.
Cosa que no tarda mucho tiempo en suceder.
Voy dando tumbos por la calle, andando de un lado a otro por la borrachera, pero agarrado de tu mano. Temblando de frío incluso con tu abrigo puesto.
Nunca fuiste de beber mucho, pero siempre decías que te gustaba el sabor a Bacardi de mis labios. Lo suficiente como para que a ti también te embriague.
Quizás por eso, en esas noches, te gustaba besarme demasiado.
Aunque estoy casi seguro de que lo que realmente te embriagaba era mi persona, mi cuerpo, mi rostro, y no el alcohol que se quedaba en mis labios.
Terminamos de nuevo acostados juntos en la misma cama, sin ropa de por medio, pues ahora lo que sobra es calor y no frío. Ni siquiera recuerdo en qué momento fue que nos desvestimos, o si llegamos a taparnos con las sábanas ya desnudos.
Lo único que tengo claro ahora es que esos momentos no se volverán a repetir tras tu marcha. Y creo que es mejor así.
De igual manera, vivimos toda una vida en el mismo lugar, y nunca coincidimos hasta el último año, en donde ambos decidimos coincidir finalmente.
Ni siquiera nos conocíamos de vista antes de esa noche.
Y, aunque no te llegaras a mudar, seguramente volveríamos a ser desconocidos viviendo en la misma ciudad, de calles estrechas y avenidas cortas, pero no lo suficiente como para volver a coincidir si no lo deseamos realmente.
Por suerte, con esta nueva distancia puede que nos ahorremos que me equivoque con esta hipótesis. Pues a veces el destino es caprichoso y crea reencuentros inesperados.
Supongo que ahora volveré a cerrar los bares tranquilo los viernes por la noche y caminaré de vuelta a casa solo, dando tumbos por la acera, yendo de lado a lado. Y tú pasearás tranquilo en dirección a casa de un nuevo amante, sin que un muchacho pelinegro, de sonrisa ancha y borracho, te detenga en mitad del trayecto, haciendo que cambies de planes.
No culpo al destino, pero, una vez en la vida, doy gracias a la distancia que ahora nos separa.
Libro: Amor a cuatro estaciones
Autor: Nacarid Portal
Me declaro alcohólico
Y cada día sin ti
Es un logro más