So, escribí esto cuando estaba la fiebre de Demigod!AU de thesearchingastronaut, y sigo escribiendo cosas. Por lo que pensé en publicar esto solo por el ánimo de hacerlo. Es sobre Lance sufriendo la vida de un semidiós bastante tiempo antes de llegar al Campamento Mestizo.
Le duele la muñeca. Esa es una de las primeras cosas que su cerebro alcanza a procesar. Muy bien, al menos no es una contusión, piensa para en seguida, una vez puede entreabrir los ojos, absorber el entorno en el que se encontraba. El aire es viciado, lleno de polvo y un desagradable olor parecido al de la basura remojada y puesta al sol durante semanas. Lance deja salir una exhalación profunda que lastima su pecho. Espera a que su mente despierte por completo antes de intentar hacer cualquier otro movimiento. Mientras espera, mira al agujero por el que había caído y se pregunta cómo es que llegó aquí. Bueno, en realidad, sí lo sabe. Es solo que la idea de saberlo es la que lo agota tanto mental como físicamente. Y en la materia de lo físico ya se encontraba bastante apaleado.
Bien, ¿dónde estaba? Oh sí. Había estado peleando con un grupo de monstruos escamosos y apestosos. Luego se vio superado en número y creyó que el callejón oscuro que alcanzó a ver durante su huída era un buen sitio para ocultarse. Y… entonces no vio la alcantarilla abierta. Yep. ¿Quién deja alcantarillas abiertas en los callejones? ¿No ven que existen niños huyendo por todas partes de bestias hambrientas por su carne?
Oh bien. Así es como probablemente iba a terminar su existencia. Devorado por tres desaliñadas dracanaes cuyo sentido del olfato debía de ser pésimo si es que no lo habían encontrado ya. Lance se permitió sentir algo de positividad. Podría salir de esto si es que no se había roto nada con la caída. Minutos pasaron pero se sintieron como horas hasta que aventuró a doblar las rodillas.
Sip, nada roto. Probó la mano derecha y oh mala idea. Mala idea, mala idea. Sosteniendo la daga de cobre con su mano izquierda, usó ese brazo para alzar la parte superior de su cuerpo y una vez sentado, sintió una pequeña molestia en la espalda baja. Nada que lo fuera a dejar postrado en una cama de por vida pero tenía que ser cuidadoso. Ignorando varias punzadas de dolor debido a los posibles moretones repartidos por todo su cuerpo, logró pararse sobre ambas piernas sin terminar cayendo en el intento. Rebuscado en el bolsillo trasero de sus desgarrados jeans, sonrió al sentir el bulto de la lamparilla de bolsillo que había tomado “prestado” de una tienda de cinco centavos justo antes de tener el desagradable encuentro que lo había llevado a estar atascado en una alcantarilla, cansado, adolorido y muy, muy hambriento. ¿Cuándo fue la última vez que había tenido una comida decente? Se sentía como hace semanas porque… Bueno, ése sátiro que dijo haber estado buscándolo desde hace años al parecer había tenido suerte.
Recordar su encuentro dejaba un sabor amargo en la boca de Lance. El chico había estado buscando algo de comer en un bote de basura cuando un sujeto bastante mayor que él se detuvo a pocos pasos de él. Lance lo habría continuado ignorando de no haber sido porque el mismo sujeto con bigote gracioso se puso a aspirar el aire a su alrededor, casi como si estuviera… bien, buscando algo.[…]