La gente tiende a herir sin pensar en las consecuencias de sus actos, poniendo como excusa lo mal que les ha ido en la vida o las vicisitudes por las que les ha tocado pasar, sin pensar en quién se llevan entre los pies al caminar. Si bien el dolor es algo humano, el hecho de pensar antes de actuar también lo es, pero eso sólo puede hacerlo quien se sale de sí mismo y mira a su rededor cuidando de no herir a los que le acompañan. Todos pasamos por malos momentos en la vida, mas, eso no debe ser un pretexto para causar un conflicto que agrave la situación que ya es por demás penosa. Enemistarse con la gente que nos ama sólo nos causará más sufrimiento y a la larga nos orillará a estar solos, porque nadie soporta a los que se desquitan con los que ninguna culpa tienen de las penurias que pudiese uno estar experimentando. Cuidemos a quienes nos aman asumiendo nuestra responsabilidad y, si ya perdimos a la gente, que nos quede la enseñanza de cuidar lo que tanto trabajo cuesta obtener: una verdadera amistad.













