Capitulo 1
Silencio. Un silencio absoluto me recorre, sin embargo, siento que estoy cayendo… Esto… es… algo… familiar… OOOOOOOH SHIET NOT THIS AGAIN.
Finalmente cae a tierra, y se pone a correr.
- ME ESTOY HARTANDO DE ESTA MIERDA. – Grito a la nada mientras empiezo a correr, mirando todo el rato a mis alrededores esperando a que aparezcan.
Corre, sin embargo, aunque no lo aparenta, no está corriendo con desesperación, pero tampoco parece que sepa por donde tiene que ir.
Todo son árboles, los troncos tienen un color marrón oscuro, pero están secos, así que es un marrón un poco más claro de lo que suele estar en un principio. No demasiado altos, pero si que mantienen una altura respetable, las ramas soportan una cantidad importante de hojas cuyo color rojo bastante fuerte, parecido a la sangre, pero no tan oscuro. El suelo por el que va pisando es de un color anaranjado oscuro. El bosque parecía no tener fin hasta que…
- RAAAAAAAARGH – Gruñen varias bestias a la vez, apareciendo de la nada entre los árboles del bosque.
- Ya estabais tardando, ¡cabrones! – Pensé, empezando a correr más rápido y pendiente de las acciones de las bestias.
No tengo mucho tiempo, las bestias siempre fueron más rápidas que yo, y no se cuan lejos estaré de aquel lugar.
Cada vez que notaba que se acercaban, saltaba a la mitad del tronco del árbol más cercano, esquivando sus zarpas, impulsándome una vez tocaba el tronco, para así poder propulsarme a otros troncos, no más de dos, consiguiendo un poco más de espacio, poco, pero suficiente como para seguir buscando el lugar.
No podré describir el aspecto de las bestias, ya que siempre las veo de reojo. Aparentar ser leones, pero tienen unas zarpas demasiado grandes, con unas uñas demasiado largas y afiladas como para pertenecer a un león. Su altura no llega a sobrepasar la mía, pero esto se debe a que tienen una chepa bastante importante, permitiendo así su rápido y poderoso desplazamiento a cuatro patas.
- ¡AGH! -Grito mientras me consiguen arañar el costado derecho. Aun así, logro sacarles un poco de ventaja otra vez. -No podré aguantar haciendo esto por much… NO PUEDE SER. ¿No será que....? ¡SIII!
Me alegré al ver, entre la extensa arboleda, esa pequeña área libre de árboles, donde solo pude llegar a ver una vez. Pero esta ocasión, esta única y extraña ocasión, estoy más cerca que nunca de descubrir que hay allí.
Unas voces se escuchan de fondo.
- VAMOS. – Se escucha un susurro que, aunque se note que se ha gritado, apenas lo pude llegar a entender claramente.
- Ya casi llegaste. – Un segundo susurro acompañó este primero, mucho más calmado y sereno a diferencia del primero.
Abrí los ojos del todo, nunca pensé que podría llegar hasta este claro… Aun sin creerme lo que escuché, y tras recibir otro zarpazo, esta vez en el costado izquierdo, me esforcé en correr lo más posible, usando las pocas energías que me quedaban, en huir de las bestias.
Saltando una última vez en otro tronco del montón, caí de lleno al suelo, en el claro.
- Mierda…. No ahora… No ahora que por fin llegué a...-Dije mientras me daba la vuelta hacia los monstruos, arrastrándome por el suelo, alejándome de ellos.
- No puede ser… Se han parado… ¿Por qué? -Pensé, abriendo los ojos, incapaz de entender lo que está sucediendo.
Apenas pude mirarlos una última vez antes de que se evaporasen. Lo único que logré recordar fueron sus ojos. Sus anaranjados ojos dorados sedientos de sangre.
- Levántese joven. – Pidió la voz calmada.
Con mucho dolor y dificultad, logré levantarme y, por fin, pude ver que había más allá de unos árboles ensangrentados.
- ¿Qué demonios? -Susurré intentando entender que estaba viendo.
Dos entes… ¿flotantes?... ¿espirituales?... No podría explicar muy bien lo que estaba viendo. Empezando por debajo, aire, el cual se hacía más visible conforme ibas subiendo la mirada hacia la cintura. De cintura para arriba eran bastante más opacos.
Eran dos entres, uno de color azul y el otro rojo. El azul aparenta ser un hombre fuerte y sereno, mientras que la mujer que le acompañaba era una mujer de buen cuerpo y bastante más… suelta digamos.
- POR FIIIIN COLEGAAA…. POR UN MOMENTO PENSABA QUE NUNCA IBAS A… -Empezó a decirse entre carcajadas la ente roja, pero fue interrumpida por el ente azul.
- Tranquilízate, por favor. -Ordenó este.
Yo estaba ya flipándolo en colores.
- ¿Podréis explicarme quiénes sois? – Pregunté cansándome del espectáculo.
- Cierto, no te queda mucho tiempo. -Contestó el ente azul. -Pronto, nos volveremos a ver, pero no aquí, en esta realidad, en este “sueño” como lo llamáis vosotros…. Bueno, los humanos…
- ¿Qué? -Cuestioné sin entender nada de lo que me estaba contando.
- Chico, haces demasiadas preguntas. -Tomo las riendas de la conversación la ente roja. -Ya casi ha llegado la hora. Prepárate para ello. ¡Hasta que nos veamos!
El ente azul se cruzó de brazos y suspiró, viendo que no podía hacer nada frente a los actos de la ente roja. Esta, sin pensárselo dos veces, me toca con su dedo indicé en el centro del torso.
Algo blanco se transfirió de su brazo a mi torso. Aparentaba ser una llama, pero no quemaba… de hecho parece que me llenó internamente…
Acto seguido, el de azul levantó su mano y la posó sobre mi cabeza.
- No pasará mucho tiempo hasta que nos veamos joven. Cuídate.
Y me da un golpe.
- HAAAAAAAHHHHH. – Tomo una grandísima bocanada de aire mientras me siento en la cama. - ¿Qué?... ¿COJONES?...
Estaba respirando muy pesadamente, como si hubiera terminado de correr una maratón.
Sin sentido alguno, me quité la camiseta que llevaba por pijama para tocarme el torso, como si pudiera sentir la llama que me introdujeron en el sueño.
Tras tocarme inútilmente el torso, me puse la camiseta y miré a la ventana, que daba al patio interior del vecindario.
- Idiota… Como si eso fuera posible. -Susurré mientras me golpeaba ligeramente la cara con mi mano derecha y arrastrándola hacia abajo, intentando relajarme tras lo soñado.
Ya es la cuarta vez esta semana… No entiendo por qué, pero no es normal… O al menos no lo era hasta esta semana.
Ya era de día, y justo la alarma empezó a sonar.
- Agh… no me jodas… -Miro el móvil. -Miiiieeeerdaaa… -Digo mientras me paro a observar la etiqueta de la alarma. –“Estas jodido amigo mío”… por qué voy a estar… OH MIERDA NOOO. -Grité mientras me ponía a correr a salir de mi cuarto.
- Hombre, pero si es Kino, saliendo de su cueva. ¿Llegarás a la uni? -Preguntó mi madre mientras miraba la hora, indicándome que estoy llegando tarde.
- De sobra, dije mientras me iba a prepararme para la uni.
Me tomó aproximadamente 20 minutos prepararme para salir de casa.
- ME VOOOOY. -Me despedí de mi familia y salí corriendo casi.
Shieeeeeeeet… No se si voy a llegaaaar.. -Pensé para mis adentros mientras llegaba a la parada de autobús y me paraba a descansar después de haber corrido unos 100 metros y esperaba a que llegara el autobús.
- ¿Por qué?...¿Me está quemando el pecho?... -Dije mientras me rascaba el pecho disimuladamente y entraba al autobús que había llegado.















