Lacrimógena: la disco da terror
Noche, oscuridad. La sombra escapa de mi cara para darle lugar a la luz. Mi amor, no te pierdas este espectáculo. Está dormida. Dormida entre mis brazos. Yo, amándola en el secreto de la vigilia. El tono de voz detrás de la puerta. Lo reconozco. Es el piloto. Hubo fiesta anoche. Recuerda haber cruzado unas palabras con él aunque estaba demasiado borracho como para recordarlas. Ella, entre sueños, comienza a deshacerse entre las sábanas. Un jugo brillante escapa de su vista y el mar se dibuja en su boca. Sin dejar de habitar el viejo país de los sueños ni abrir un solo párpado. Sus ademanes son como de mujer aniñada. Sus crestas capilares la misma crina de la yegua más hermosa hecha de oro. Las sílabas que nadan desde ella son tan extrañas. Cree poder reconocer su tono de voz pero no lo que realmente están diciendo sus células gustativas. Se acerca. Escucha el rumor de un idioma desconocido. Hermosa, mi ensueño es el suave murmullo de tu suspirar. Tu herida es la epifanía de los locos. Yo soy un loco. La rosa de tu sexo engalana el cuarto con su mejor color. Al viento las campanas de la alarma horaria se cuentan nuestro amor. Lacrimógena, la fiesta de anoche es el comienzo de mi furioso e interiorizado consuelo. Debería despertarla? Debería ser él, el príncipe de la historia en su cerebro adormecido? Pero sus piernas, son tan blancas como el mismo polo lunar. Iré al sillón. Ahí estaré más cómodo. Todavía restos de sueño se acomodaban en sus lagrimales. La amo. Tanto tiempo la esperé, viéndola solo en sueños, o en escenas tan confusas. Como anoche en la discoteca. Ha pasado un día entero. No está seguro de tener imágenes coherentes en su cabeza. Ella despierta, comprendiendo ligeramente sonrojada que su sueño estaba teniendo un reflejo real en su amado. Qué hacías? Pronuncia acongojada. Por qué no me despertaste?
- Decidí estar mirándote las piernas, cómodo. Desde el sillón celeste o verde, donde las veo bailar. Entre mis sueños, aparecen y desaparecen.
Si no doy pista ella no tiene donde aterrizar.
Terror. Terror inmediato porque no recuerda su comportamiento anterior con ella. Estaba demasiado borracho. Bueno, sí puede reconocer su tono de voz pero, no podría decir que escucha a una persona conocida. Sí ha tenido sexo con ella. Promiscuo. Eso le gusta, aunque no sabe por qué. Bueno, quién lo diría, la disco da terror. Después de tantos años de bailar despreocupado, la guadaña del amor se ha ganado un nuevo adepto. Lo sabe. Está enamorado. No sólo está enamorado. Siente su corazón latir al mismo ritmo. Exacto, clavado al de ella. Podría decirse que están unidos ahora. Aunque no sepa de dónde llegó esta mujer.
http://sistematica.bandcamp.com/track/lacrim-gena











