Para arrullarte, niño mío, te sostengo entre mis brazos y te miro con sumo amor mientras mezo tu vida entre canciones de cuna. Los ángeles derraman estrellas que destellan a tu alrededor y la calidez de sus luces te empapan de dulzura. ¡Qué dicha la de cubrirte con ternuras! Las flores de mi alma suspiran mágicos perfumes que se impregnan en tu piel suave llena de luz. Nos envuelve un manto de serena calma porque el amor nos une en un latido que no cesa. Mi precioso ángel, dulce susurro púrpura, cierra tus ojos con un beso de mis labios y enciende tu corazón para soñar entre caricias de regocijo.
















