Ya no puedo decírtelo personalmente, pero he tenido tiempo de meditar y escribir, así que aprovecho este medio, quizá algún día lo leas y entiendas y percibas cual fue el verdadero problema.
Es muy simple, Miedo. No tenias que tener miedo, yo era solo para ti, fui solo para ti y estuve dispuesto a renunciar a prácticamente todo: mi vida, mis planes, mis prejuicios, mis temores, en fin, a todo.
Pero no fue suficiente, no me creíste y peor aún, no lo sentiste. Les creíste siempre más a los demás, a ellos que no te entregaron su corazón, que no te abrazaron, no te consolaron tiernamente y no secaron tus lagrimas, incluso no te aconsejaron y no te cuidaron con todo el amor que alguien podría sentir en su interior.
Tenías mi corazón en tus manos y no sabes como dolió, duele un poco incluso ahora, saber que no lo valoraste, fue carente de importancia. Porque creeme que lo era, era lo mas sincero que pude darte, mi amor entero.
Nunca fue eso que te decían los tuyos. No es que yo no haya tenido valor o que en realidad no haya cumplido mis promesas de estar contigo por siempre. En verdad quien no cumplió las suyas fuiste tu.
Perdón por esta aseveración pero tu no confiaste en mi como me decías. Tu no defendiste ese amor que decías profesarme. Tu no me entregaste tu amor, tu corazón, como yo lo hice contigo.
No es que yo no haya cumplido, verdaderamente me di por vencido. Hay batallas que no se ganan con victorias, sino con derrotas. En lugar de cumplir mi cometido de hacerte feliz y llenarte de tranquilidad y paz, parece que te causé muchas inseguridades y temores, desacuerdos con los tuyos e intranquilidades contigo misma. Me derrotaron y lo acepto.
Me toca empezar de nuevo, salvar la decepción y el inverosímil hecho de que no me amaste.
No había razón de tales inseguridades, ahora solo hay seguridad. Seguridad de que ya no te amo, seguridad de que vendrán tiempos mejores y seguridad de que no necesito que lo entiendas.
Quien necesitaba entenderlo era yo, asegurarme de que no te hice un mal al apartar nuestras veredas. Te hice un bien, mi ultima muestra de amor verdadero. Eso me ha dejado tranquilo y puedo decir que aunque me dolió ver tus lágrimas y escuchar tu llanto, saber que fueron las ultimas que te causaría me hace descansar y encontrar ahora mi tranquilidad.
Ojalá hubiera sido suficiente ese amor que te di. Te pido perdón por eso.
Siempre lo he pensado y te lo dije en alguna ocasión, El amor no solo se ve, se percibe, se siente, lo tocas, lo acaricias, te abraza y te llena de paz, une los corazones y siempre te hace el bien y te incita a superarte y ser mejor a cada respiro.
Te deseo lo mejor, que encuentres a quien te ame y erradique tus miedos e inseguridades y las sustituya por paz y mucha confianza.
Me guardo los mejores momentos a tu lado, momentos que atesoraré el resto de mi existencia y por los cuales te estaré siempre agradecido.
Ahora puedo decir: Adiós.