1.- Doble Pletina: “Cruzo los dedos”/”Música para cerrar las discotecas”
Mi disco favorito de este año no es un disco, son dos singles que valen por mil. Son sólo 4 canciones pero lo son todo para mi, son Gigi en Calabuch, son Magnetic Fields con Charlie Brown al frente, son Julio Bustamante y Le Mans, carne de gallina y letras sencillas y brillantes cantadas con el corazón. Lo mejor de todo: que todavía queda mucho por llegar.
Se pueden escuchar los dos (y la maqueta) aquí:
http://doblepletina.bandcamp.com/
2.- Atomizador: “pop radical”
Jose es una de las personas más inspiradoras que conozco. Siempre me ha impresionado mucho su manera de hacer las cosas, siempre al margen, manteniendo una iluminadora pureza de la cual nacen luego esas canciones tan especiales. Su música está llena de luz, de una luz proyectada hacia dentro, luchando por salir. Probablemente es lo más chorra que haya dicho nunca, pero me faltan referentes para explicar porque me emociona tanto “pop radical”. O quizá sea mejor ir por otro camino: son canciones únicas que suenan a Jose, miniaturas Wilsonianas llenas de nervios interiores, celebraciones alucinadas a la vida, Robert Wyatt comprimido, el maestro Rodrigo con un atracón de nubes (nubes de chuchería), un canon de una sola persona a punto de explotar.
Se puede escuchar aquí:
http://atomizador.bandcamp.com/album/pop-radical
3.- the Missing Leech: “Trompetes a Holanda”
Maurici Ribera tiene algo especial, una mirada única y limpia sobre las cosas a la que sabe sacar el mejor de los jugos. Sería incapaz de cantar una mentira o falsear una frase. Es tan así, que hasta hoy todas sus canciones habían formado parte en mi cabeza de una misma cosa: Maurici y su anti-folk de ojos limpios. Ni en el mejor de mis sueños había imaginado un disco como “Trompetes a Holanda”: Neutral Milk Hotel por aquí (“1998”), los últimos Bats por allá (“Tresor enterrat”), los Feelies del “Good Earth” (“Unicorns psicodélics”), el primer Ben Lee (la estremecedora “us trobaré a faltar”),… ayudado por sus amigos Mau (Esperit, Les Aus) o Anímic, Maurici ha hecho el disco de su vida. Buenísimo.
Este también se puede escuchar de pe a pa:
http://themissingleech.bandcamp.com/album/trompetes-a-holanda
4.- ¡Pelea!: “¡Qué éxito! / ¡Qué felicidad!”
Una vez me dijo Marçal, durante un concierto de Mujeres: “ellos no saben la falta que nos hacían”. Marçal es uno de los dos guitarras de ¡Pelea!, y les podría aplicar el mismo cuento: no tienen ni la más remota idea de lo mucho que les necesitábamos. Cada uno de sus conciertos es una divertidísima fiesta donde nadie tiene que hacerse el idiota para socializar. Tanta diversión ha ido cristalizando poco a poco en unas serie de singles y un cassete de sonido troglodita y frases escupidas a la cara por el puro placer de poder hacerlo. Pero su LP es otra cosa, más allá del fogonazo de algunos hits (todas las canciones lo son), han entregado un disco con el sonido tan claro (que no limpio) como sus ideas, donde se escucha todo y donde es una suerte que así sea. Yo tengo una teoría (es momento de dejar de leer si queréis), y es que los mejores grupos no miran a sus mayores (referentes, amigos americanos, etc, ya entendéis) como si fuesen intocables, sino a su alrededor, para iluminarse mutuamente y hacer algo único, que no tenga sentido en ningún otro lugar ni tiempo. En ese sentido, ¡Pelea! no inventan las sopa de ajo, pero más que a cualquier grupo foráneo -por mítico que sea- su espejo son sus iguales, su propia historia: Montañas, Los Muebles, Los Bananas,… por eso sus canciones son mejores que las de cualquiera. Son de verdad.
Se puede escuchar aquí, aunque la edición es tan perfecta que, seais conscientes o no, lo quereis:
http://pelea.bandcamp.com/
5.- Fasenuova: “a la quinta hoguera”
Pocos discos me han clavado tanto en la silla, cama y suelo como el primer LP de Fasenuova. De pura impresión. Me siento totalmente incapaz de explicar este disco mejor que Ivan (La Increible Verdad) o ellos mismos, pero este también se puede escuchar entero, de modo que tampoco hace falta más. Música industrial, ruido, poesía y hits de sonido hijoputesco y lírica severa. “Amar es bailar”, dicen. Cuidado con ellos.
http://discoshumeantes.bandcamp.com/album/fasenuova-a-la-quinta-hoguera
6.- La Estrella de David: “Maracaibo”
Muchas veces me da pena cómo funciona mi propia cabeza. Soy incapaz de escuchar “Maracaibo” y no pensar que es lo mejor que se ha publicado este año en cualquier sitio (me pasa a menudo), y sin embargo, mientras hago esta lista sobre la marcha, en días distintos, repasando mis discos favoritos de este año, voy pensando: mis favoritos de este año, Doble Pletina y… La Estrella de David. O Atomizador y… La Estrella de David. Podrían ser los Beatles, pero siempre serían también La Estrella de David. Supongo que cada disco pienso que lo voy a poner el siguiente por una razón muy idiota: David es de siempre. Cada año hace algo, acompaña a alguien, está ahí. Olvidad que soy un burro y olvidad ese “está siempre ahí” traicionero, porque David Rodríguez está en su mejor momento. “Maracaibo” es una obra maestra donde puedes encontrar las mejores músicas del mundo pasadas por el filtro único que hace de David una presencia fija en mi habitación desde hace años: ritmos alemanes, rumba, noise-rock jugón, pop raro, y canciones como “Enrique VII”, “Un último esfuerzo”, “Escalofrío”, “Cuando te deje”… estoy a tiempo de ponerlo arriba en mi lista internacional.
7.- Els Surfing Sirles: “Semen, Romaní i sang”
Els Surfing Sirles lo tienen, vaya si lo tienen. Son capaces de marcarse hits de soul-punk que no se los salta un gitano como “Montseny” (una de mis canciones favoritas del año), hacer que nos tiremos la cerveza encima bailando la conga (“Watusi’65”, puro Fleshtones pasados de speed), de guiñarle el ojo a Jefferson Airplane, al Flowers (gigante “tòniques i calendaris”), incluso al folk inglés más psicodélico (“Annunakis”, ¿no os recuerda a algo?). Todas las canciones son hits de borrachera en potencia, y todas son brillantes estando sereno también. La primera escucha del disco me hizo avivar las ganas de que se vuelva a hacer el OFC otra vez. ¿Se imaginan un solo OFC antes de que se acabe el mundo? Tocarían Els Surfing Sirles y moriríamos felices.
8.- Esperit!: “Endevant continu”
En esta lista están varias de mis personas favoritas, musicalmente hablando, en el mundo. Están Jose, está Maurici, está David y está, claro, Mau. Mau hace mucho tiempo que ronda con mil y un grupos favoritos. Zeidun, Omega 5, the Cheese / Les Aus, Country Mejicano,… Recuerdo una noche en que le pregunté que estaba haciendo, si tocaba con gente. Su respuesta fue: “ahora me estoy dedicando a hacer lo que me sale de dentro”. Siempre ha sido así, su música es una expresión pura de cómo es el. “Endevant continu” es su primer disco largo como Esperit, y en el hay buena parte de lo que es Mau, una persona mágica que se deja llevar por lo que le sale. En el disco hay ecos de Tyranosaus Rex y Daniel Johnston, del Pau Riba del segundo “Dioptria”, de música mejicana, de los Animal Collective del “Campfire songs”, y también de misterio, de frontera y de la más pura alegría. Además me pone especialmente contento que este disco salga bajo el manto de Bankrobber. No pregunten porque, pero siempre pensé que así sería. Todo cuadra.