La confusa sonrisa
Nunca dudes que te amo, no lo dudes ni en las noches que mi rostro aparto de tus labios rojos, no creas que te he olvidado ni en los días donde en otros brazos amanezco.
Aunque mi alma esté perdida aún persigo tu sonrisa, me despierta cada día como el sol a través de la ventana adornada con cortinas blancas. Eres el viento que por mis cabellos roza, acariciándome sin poder tocarte, en los caminos donde aparece lo que con el ocaso se extravió.
Por las murallas y senderos de tu mano caminé, como el exiliado que a casa regresa, esa casa sin paredes pero con ojos café intenso, como el café que se cultiva en mi bendita Colombia.
No es secreto que la luna en alguien más me transforma, se susurra que ese alguien camina con moral dudosa, sin embargo siempre aterrizo en tu piel canela, del color de las arenas que cubren la madre tierra.


















