Cuando mis pedazos quedaron regados en el suelo, los miré con tristeza, decepción y desilusión, y los dejé ahí porque ya no los quería, pero no esperaba que tú, cuando los vieras, te dieras a la tarea de tomarlos uno a uno con delicadeza, juntarlos entre tus manos y correr hacia mí para alcanzarme y devolvérmelos con aquel destello de ilusión y temor en tu mirada.
Prince Elf











