Continuaba repitiéndose lo estúpida que era por querer perdonar a su esposo de nuevo. ¿Acaso algún día aprendería? No era la primera vez que éste la traicionaba y seguramente tampoco sería la última, pero Nina sentía que el mundo se le desarmaba cada vez que pensaba en dejarlo ir. Aquella noche quiso distraerse por su propia cuenta y terminó en un bar que solía frecuentar con sus amigas, esta vez sola. La música de su artista favorito en vivo sonaba de fondo, pero la morena no podía dejar de llorar en la barra. Había bebido varios tragos ya, incluyendo aquellos que un desconocido que ni siquiera se molestó en descubrir le enviaba. El bartender la interrumpió para darle otro, pero esta vez su reacción fue completamente negativa gracias al dolor. “¿Sabes qué? Dile a tu cliente que deje de sentir lástima por mí, puedo pagarme mis propias bebidas.” Reclama molesta, con lágrimas aún empapando toda su carita mientras aleja el vaso de ella. @thermmates











