Al ser la encargada de las compras, tomó el dinero y lo escondió en su mochila. A veces le gustaba ir después de las clases, para no tener que dar dos vueltas. En cuanto llego al súper mercado dejo su mochila con los encargados, ya que por alguna razón no les dejaban entrar con aquello. Al regresar por su mochila con las bolsas en las manos se encontró con que habían robado nuevamente los objetos de ahí. “Solo perdí mi tarea y un montón de libros prestados” Respondió al oficial sin molestarse. Agradecía que no fueran cosas de valor.
Erick ya no necesita robar para sobrevivir, ahora tiene una vida mejor: un techo que lo proteja del frío, una cama donde dormir, comida caliente esperándolo en la casa y personas que se preocupan por él. Y sin embargo sigue robando ¡no puede evitarlo! es demasiado fácil tomar las cosas ajenas sin que estos se den cuenta, además es la costumbre, más de un año sobreviviendo de la basura y lo que robaba no se borraban con unas cuantas semanas de comodidad.
Pero ahora le pasa algo que nunca le había ocurrido: duda. Sabe que puede echarse a correr con la mochila en el hombro y nadie se daría cuenta, pero ahora no sabe ni porque se regresa y le extiende la mochila a la chica con la escusa: “Creí que era la mía, la tomé por accidente.”















