Despierta aturdido por la anestesia, con escasos recuerdos acerca de los acontecimientos que lo llevaron hasta aquella camilla del hospital NYC Health, ubicación que descubrió al escuchar a varios metros de distancia a una recepcionista responder el teléfono tras haber logrado enfocarse a pesar de los gritos, quejidos y llantos que inundaban las instalaciones esa noche. Trata de moverse de inmediato, a sabiendas de las consecuencias que podía conllevar estar en un lugar público con ese traje rojo y mostaza cuyos restos a pesar de haber quedado destruídos, aún podía sentir desde la cintura hacia abajo. Sin embargo, falla cualquier intento de escapar al ser víctima de un intenso dolor en las costillas y fracasar al tratar de mover la cadera. Siente ardor en el rostro y brazos, probablemente de quemaduras que pudieron acabar con el material del traje que lo protegía. Recuerda fuego, recuerda golpes, sangre, gritos, una navaja, hombres cubiertos de negro y el maldito rostro de Wilson Fisk. Su cabeza da vueltas, el cuerpo no le es útil y entre todo aquel desconcierto, de pronto encuentra un segundo de silencio y en ese momento reconoce el latido de un corazón que le resulta familiar, lo escucha cada vez más cerca y de pronto es lo único en lo que su mente se puede concentrar. Cree que el dolor le está haciendo alucinar de la agonía, los sentidos le fallan y lo traicionan, pero confirma sus sospechas al terminar por reconocer la respiración de la fémina a tan solo unos metros. "¿Cómo sabías que estaba aquí?" suelta al aire, y aunque todos sus sentidos confiriman la presencia de esa mujer en la habitación, su corazón todavía palpita con fuerza, ansioso por escuchar su voz.