Recordáis que dije que iría a ver a Mikele y tal de nuevo. Pues ese día llegó y no estaba preparada. Sola,en París y con el cosplay de Loyal. Me ahorraré explicar Timéo porque tengo otro post para ello. Decir que me derrumbé al final y Mikele me mandó un beso. Me miró con cara de: venga no llores. Pero antes de eso me reconoció. Por el collar. Y por el cosplay. Cuándo salí fuera esta vez fui en su busca. Le di la temida carta. No la leyó allí. Pero sabía quién era yo. Lo sabía. Y le gustó tanto mi cosplay de Loyal cómo de Prince. Yo le pedí el beso. Yo besé sus mejillas. Yo lo busqué. Y quiero que vuelva a abrazarme. Porque sus Abrazos se me antojaron familiares. Y le dije que me alegraba verle sonreír de nuevo, que lo había visto cansando. Fue mi baymax personal cuando nos despedimos. Pero ahora mismo sólo quiero desaparecer y que él no se de cuenta de mi existencia.