Vives con la duda de que sentirás mañana. Te despiertas y crees que todo puede mejorar, llega algo y te muestra que al contrario, puede empeorar. Te controlas y sonríes, miras a tu alrededor y hay personas observándote y llenando espacios vacíos con el amor más puro. Sin embargo, la duda de si mereces todo aquello que recibes, es permanente en tu mente. Hay días que controlar no es lo que mejor te sale.













