Tras tener a “new baby” conmigo y empezar otra vez la sesión de fotos compulsivas en el los jardines imperiales, intentar en una tienda “Lawson” comprar entradas para el Museo Glibhi (sólo las venden allí y sólo las puedes comprar en una maquinita rollo ATM, la cual está todo en japonés, yupi), tras un largo periodo de ensayo/error parece que están vendidas hasta el 6 por la Golden Week, según un amable dependiente que algo sabia de inglés.
Entonces, decido que es mejor ir a Nikko hoy y no en los próximos días que los japoneses se tiran a la calle.
Allá, que me voy camino de Nikko con el almuerzo comprado en en “Lawson” después del show, creo que se merecían que les comprase algo, una pena que no se puedan dejar propinas, ;-(.
Mi idea era llegar a NIkko un poco tarde para no encontrarme con tanto turisteo, así que he llegado a las 5 pm (hora muy buena, tras el almuerzo y el coscorrón en el tren), ya la chica de la oficina de turismo no me ha mirado muy bien, pero por lo menos hablaba ingles, y me ha dicho que todo “closed” y que me diera la vuelta básicamente.
Lógicamente, no le he hecho ni caso y ya que estaba allí me he ido de paseo por Nikko. Qué bosques, qué templos, qué ríos y sobretodo si te lo recorres absolutamente sola (sólo he visto a un monje, a un guardia y a una señora en una mayor mirándome desde su venta).La chica de turismo llevaba razón y todos los templos estaban cerrados, pero ver Nikko en el absoluto silencio ha sido una pasada, por cierto los monjes budistas y los embajadores (sobretodo los italianos) no eran nada tontos cuando montaron sus casitas. Qué maravilla de lugar, Qué silencio, Qué paz.!!
Por eso de hacerme un poco la budista, a esta estatua babero le hecho promesa de volver y he dejado también un papelito en un árbol, just in case.
*las fotos son sacadas de google, he perdido todas las maravillosas fotos con mi nueva "cámara" al restaurar el móvil, ohhhhhhh con los bonitas que eran
**creo que sigo borracha de cosas freakibonitas...