Bitácora sábado 27 de septiembre de 2014
La sesión surgió de la espontaneidad de cada participante, se introdujo en cada ejercicio la interacción con el espacio y tiempo, siguiendo el desarrollo de la puesta en escena.
Dentro del taller se buscó el equilibrio del cuerpo-espacio conjugando las diversas extensiones del cuerpo: piernas, brazos, voz, movimiento, que dieron hincapié a una amalgama de actos escénicos.
También, se tomó de referente este ejercicio para darle paso a la lectura en voz alta, los participantes tomaron de referencia diversas características de su voz para darle vida a la lectura.
Ejercicios de respiración diafragmática y vocalización en forma de boca de pez lograron el entrenamiento respiratorio y pulmonar con el objetivo de mejorar la voz en un escenario.
Con estas acciones, se desarrolló la lectura del poema "Canto del macho anciano" escrito por el poeta chileno Pablo de Rokha, que toma diferentes direcciones a la hora de ser interpretado por diversas personas.
Sin embargo, dentro del poema destaca situaciones tan humanas como las que vive cualquier persona, y es de estas situaciones lo que hace que los miembros del taller hayan reconocido dentro del texto sentimientos como enojo, tristeza, desesperanza, calidez, resignación etc.
Asimismo, estos sentimientos se traducen en reacciones, como movimientos, diversificación de sonidos, que dieron paso al ejercicio de acción-reacción en donde se buscó la expresión corpórea.
El ejercicio lo integraron dos personas: en el acto uno de ellos permanecía de pie, mientras que el otro lo llenaba de besos en todo el cuerpo con el objetivo de buscar una reacción diferente por cada estimulo.
Estas reacciones ayudaron a los integrantes del taller a tener en cuenta el ambiente exterior que activan las neuronas-espejo, indicadores de acciones inmediatas.
En consecuencia se realizó un nuevo ejercicio, los integrantes nuevamente en parejas realizaron actos de improvisación, elementos como el oficio de los personajes, el lugar, la relación y el objetivo de quienes improvisaron estuvo determinado por el público (integrantes del taller que no participaron).
Dentro de la improvisación se desarrolló el proceso de “escuchar al otro” y “mantener la escena”, haciendo referencia a la toma de decisiones en equipo dentro del escenario, para no dejar caer la acción, ya que el trabajo grupal radica en la responsabilidad individual.
Por último, se realizó un ejercicio de relajación que constaba de exteriorizar la energía concentrada en el abdomen con la voz y que produjo dentro del grupo risas, empatía, aplausos y una mejor convivencia.