Despertamos juntos cada mañana, así estemos en lugares distintos, porque la distancia está en el corazón, no en el espacio.
Qué bendición es amarte y abrazarte con el corazón lleno de amor y no desde la carencia.
Qué bendición es amarte sin reproches. Siempre habrá situaciones molestas, somos humanos, pero no nos quedamos rebobinando en ellas. Se viven y se dejan pasar. Eso es consciencia y la consciencia lleva a la conexión.
Qué bendición es tener salud para abrazarte con fuerza.
Que bendición es mirarnos a los ojos y sentir, sin miedo.
Qué bendición es confiar.
Qué bendición es trascender a través de los hijos.
Qué bendición es agradecer el rol que cada uno tiene en la vida del otro. Eres mi Maestro y yo soy tu Maestra. Lo que me molesta en ti, está en mi. La humildad y la valentía está en aceptarlo, observarlo y transformarlo.
Eres el compañero que escogí en esta vida para ayudarme a sanar y despertar. Cuántas enseñanzas le agradezco a esa Mano Divina que te sostiene y puso ahí para mí.
Te amo y agradezco a cada instante este camino a tu lado. No ha sido perfecto, por fortuna, ni hemos querido que lo pareciera.
Hemos tenido muchos malos momentos y a pesar de las promesas en un altar, no hemos vivido para honrarlas, sino para Ser cada uno feliz en compañía. ¡Para aprender juntos!
¡Porque el amor es libertad!
¡El amor es compasión!
¡El amor es éxtasis!
¡El amor es acompañar!
¡El amor es compartir!
¡El amor es aceptar!
¡El amor es abundancia!
¡El amor es puro!
¡El amor es plenitud!
¡El amor es perfecto, pero lo vivimos de forma imperfecta!
En el amor no hay sacrificios, esos son del ego.
En el amor se extienden las alas para que cada uno alce su vuelo pleno; un vuelo acompañado, como el de las aves.
Así hemos volado tu y yo, en libertad, ¡pero juntos!
Doy gracias porque me casé con el Príncipe Azul que me rescató. Con el tiempo, lo empecé a ver de un azul que no me gustaba. Lo convertí en sapo. Salí a buscar respuestas en la vida y las encontré, sólo para que ésta me enseñara a apreciar todos tus matices. Y así volverte a besar y ver al humano perfecto para mi. ¡Y tú ahí!
Te amo por respetar y amar mi aprendizaje y por aceptar amorosamente que yo haya tardado un poco en honrar el tuyo.
Cuando hablamos de cuidado personal, ‘wellness’ y bienestar, la mayoría de las veces, vienen a nuestra mente imágenes de masajes, costosos baños con sales, retiros para alejarnos de todo, clases de yoga, tomar jugos verdes, días de Detox con alimentos y jugos especiales que compramos en tiendas especializadas –usualmente costosos. Todos son pequeños “gustos” o excesos que nos damos porque sentimos que los “necesitamos” o porque queremos consentirnos, pensando en el auto-cuidado, belleza y bienestar. Pero es importante que hagamos consciencia de que estos mimos, no son, realmente, cuidado personal.
Cuidarnos va mucho más allá que esto. El verdadero cuidado personal se relaciona más con la preservación. Suena más como un tema de supervivencia y así es. En el primero, nos estamos enfocando más en acciones del momento que nos dan alivio temporal y eso está bien. La realidad es que las cosas que realmente son buenas para nuestro bienestar, no generan una sensación de gratificación inmediata. Si queremos realmente “cuidarnos”, si queremos generar cambios importantes en nuestro estado interior, es necesario ir más allá y realizar acciones de más largo plazo. Se requiere disciplina, voluntad, fortaleza, resistencia y perseverancia.
Es necesario empezar a cambiar tus hábitos para que tu vida y estado interior cambien. Si sientes que algo no va bien con la forma cómo va tu vida y necesitas “revitalizarte”, un masaje, un retiro, los baños y jugos, te darán un alivio temporal pero no resolverán la situación.
Así que busca “consentirte” con actividades que generen un cambio de hábitos. Bien dijo Albert Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Empieza por hacer ejercicio –caminar, correr, bailar- y hazlo parte de tu rutina semanal. La emoción es creada por el movimiento. Ejercitarte ayuda a cambiar tu estructura mental y al cambiar tu estructura mental, cambia tu emoción. Para cambiar tu estado a largo plazo vas a requerir de disciplina y auto-control: “consciencia”. Vas a obligarte hacer algo que muy dentro de ti sabes que es necesario y, seguramente, vas a preferir hacer otra cosa que te rete menos. Se requiere de disciplina para tomar el control de tu propio bienestar. Una vez logres empezar, notarás cómo puedes ser firme contigo misma y a la vez sentir que realmente te estás cuidando. Tomar las riendas de tu estado interior, inicialmente, puede sentirse como algo brutal, imposible de lograr, pero es la forma más hermosa para demostrarte que te amas y te respetas. No te sigas mintiendo a ti misma, convenciéndote de que tomar, hacer o ir algún lado para sentirte mejor, realmente va a generar un cambio permanente. ¡Créeme, no funciona así!
Inicialmente, ni siquiera parecerá que te estás “regalando cuidado”, tu mente y cuerpo generarán resistencia ante el cambio. Hazte consciente de que esto es normal, estás llevando a tu mente a cambiar su estructura y “ella”se va a resistir. Seguramente es más glamoroso hacer cualquiera de las actividades que mencioné al principio y con seguridad mucho más fácil, pero créeme, ese es el “cuidado personal” verdaderamente profundo.
¿Ella? Te preguntaras por qué digo “Ella” como si fuera independiente a ti. Porque lo es. Si tienes más de 35 años, tu mente-cerebro funciona en automático el 95% del día. Así que cambiar los hábitos es tomar tú el control de tu mente-cerebro-cuerpo y, obviamente, después de tanto tiempo de estar al mando, ella se va a resistir. Pero sólo así lograrás cambios a largo plazo, una transformación verdadera en tu estado y en tu entorno. ¡Tú puedes!
Los jugos, masajes, sales, retiros son excepcionales, pero ¿cuántos puedes comprar en un año? ¿Cada cuánto te vas a volver a sentir con la necesidad de “darte un gusto”, regalarte un exceso? Lo ideal es hacerlo no porque sientas que lo “necesitas” sino simplemente porque es una delicia consentirte.
Toma la decisión de ir más profundo en tu cuidado personal, obsérvate y haz un compromiso contigo, cambia tus hábitos. Todo lo que no te tiene a gusto es posible transformarlo si observas tu verdad interior y la transformas. Esto es una práctica diaria que requiere disciplina, pero que generará cambios que te llevarán a disfrutar de los retiros, jugos, masajes, baños, entre otros, porque te encantan, y no porque sientas que los necesitas.