Era muy temprano en la mañana, apenas podĂa abrir los ojos; cuando logre levantarme todo daba vueltas, camine con mis pies descalzos por el pasillo hacia la cocina, el piso estaba frio pero yo en verdad querĂa mi cafĂ©. Pasado un rato tome la humeante tasa, me sentĂ© frente a mi ventana, tome una manta delgada que estaba a un lado y solo contemple el amanecer; todos dicen que es hermoso (lo es en verdad), pero está un poco sobrevalorado comparado con otros cosas. Esas fotos por todo el internet de cientos de personas y acompañadas de una frase clichĂ©, de un autor del que no tienen ni idea o peor, que ni siquiera dijo la frese realmente.
Tome mi laptop y decidĂ continuar con un escrito que habĂa comenzado semanas atrás, serĂa más fácil avanzar porque era de mañana y mi mente estaba despejada o al menos algo; despuĂ©s de un rato sentado frente al computador frustrada porque no podĂa escribir nada medianamente “decente”, me quite los anteojos y solo me quede ahĂ pensando – ÂżPor quĂ© decidĂ escribir? Hacerlo es realmente difĂcil…pude haber tomado clases de canto por el verano o cualquier otra cosa.