Un día regresas a casa totalmente solo, con el alma hecha pedazos, te das cuenta de que realmente no tienes nadie con quien hablar y aunque estuviera tampoco sabrías como hacerlo, aunque lo desees las palabras de ti solo no salen y guardas todo tu malestar como si no importara. Soy un recluso en mi propia prisión aquella que he construido día tras día en el mas recóndito lugar de mi cabeza, en donde la ansiedad es carcelera de todas y cada una de mis malas decisiones. Tengo una soledad que me consume me atrapa incluso rodeado de muchos. Es el sentir no de no pertenecer a ningún lado ni a nada, el limbo emocional de la depresión.
@cronicas-de-un-condenado











