El problema surge cuando hay alguien que se plantea la existencia de un problema, lo que quiere decir que hay una parte de la realidad que se ha vuelto consciente de sí misma en unidad por lo que ha perdido conciencia de lo que en origen era. El asunto no envuelve la acción de pregunta-respuesta, puesto que cuando hay un fragmento de la conciencia dejándose llevar por sus ansias de conocer pierde la conexión con la fuente ya que se individualiza creando toda una serie de patrones enfermos con los cuales alimenta su ego. Por lo consecuente, la clave para tener respuestas es no hacerse preguntas. Es decir, no darle la importancia suficiente a ese Ego fruto de las energías bajas como para verlo expuesto en una situación en la que se esté preguntando, teniendo así la consideración de que existe un “yo” que se pregunta ajeno al ser que envuelve el cosmos.
Srta Tass.
















