Deseé el cielo para ambos, que nunca nos faltaran las caricias, los días de sol, los besos, las sonrisas y las risas.
Deseé que me entregaras todo, así como yo entregué todo.
Aguardé, volé, caí incautamente en un mar de ilusiones que creí, habías creado para mi.
Deseé que me amaras al igual que yo te amé. (Al igual que aún te amo).
Deseé tantas cosas para los dos, que me olvidé de mi.
Olvidé que deseaba a alguien con quien pudiera contar, que en medio de un ataque de pánico me ayudara a calmar y a contar hasta diez.
Me olvidé que no merecía volver a pasar por la falta de amor que ya había pasado, me olvidé cuanto valgo y cuanto debo estimarme a mi misma.
Me acostumbré tanto a tu compañía que desprecié la mía propia. Y cuando diste un paso atrás, te llevaste el suelo bajo mis pies. Tambaleé, caí, cada día cayendo más profundo, cada segundo más difícil respirar.
Las sonrisas se convirtieron en lágrimas; los días de sol, en tormentas ;los besos en miradas de desprecio; las caricias en indiferencia.
Nos hundimos en un mar de heridas, y no sé hasta cuando naufragaremos.
Quizá algún día renazcamos de nuestras cenizas, y volvamos a ser lo que fuimos.