Tu madre querría que el recuerdo de tu padre nos quedara grabado en el cerebro como si estuviera cincelado en una piedra. Inmutable, sin desvíos, insensible al paso del tiempo. Si de mí dependiera, habría esculpido a Mijael en mantequilla, y junto habríamos visto cómo se fundía. Mijael no veía las cosas como tu madre; él prefería escribir su vida en el agua; crear remolinos colmados de emoción, en vez de grabar hechos imprecisos en las cortezas de los árboles.
Etgar Keret – “Un séder parcial” en ‘Tuberías’








