Fuerza en el Taller
Las ventas caían en el taller, el jefe Sam, necesitaba buscar la manera de una solución rápida. Noto que a sus empleados les costaba agarrar objetos muy pesados, por lo que decidió experimentar unas dosis de crecimiento muscular y dárselos a los novatos. Posteriormente llaman a Erick y Jake, dos hombres mayores, que desconfiaron enseguida el experimento al verlo en la mesa…
_Disculpe jefe, pero… ¿esto es seguro?_ enuncia Erick sosteniendo el vaso con el líquido verde…
_Es una fórmula que les dará el impulso que necesitan. Con más fuerza, trabajarán mejor _ explicó Sam, con su tono seguro y estricto, sin entender que sería un gran error para el después…
Los novatos se miraron y asintieron sin objeción, hicieron caso a sus órdenes bebiendo toda la dosis.
La vista de Sam lo dejó atónito... las camisas de ambos explotaron como si fuera papel maché, sus torsos se expanden en enormes carnes de puro músculos, pectorales masivos y brazos como troncos. Las piernas engrosaron ajustando sus jeans al punto de casi rasgarlos, y por último su altura que aumentaba considerablemente, logrando ser mucho mas altos que las puertas de la oficina…
Después del increíble espectáculo, los cuerpos se detuvieron de crecer, ambos colosos jadearon mientras maravillaban sus nuevos físicos.
Erick no pudo evitar apretar con su mano gruesa uno de sus formidables pectorales _Son enormes y pesados…_ murmura suavemente entre relame sus labios y un gruñido leve varonil
Jake, eufórico, no paraba de flexionar sus bíceps, como montañas más grandes que su cabeza. _¡La puta madre! ¡Mirá esto bro! ¡Somos unos malditos monstruos! JAJAJA_
Sam asustado, da unos pasos atrás hasta llegar a una esquina, apenas llegaba a la altura de sus pectorales, y para ver sus rostros tenía que alzar la cabeza con esfuerzo. Las risas pesadas resonaban en toda la sala, disfrutaban cada fibra de sus nuevos y obscenamente poderosos cuerpos. Sam nunca se había sentido tan… diminuto.













