arenga de unoque no fue a la guerra. Nunca vi en las barandas de un puente A la dulce mujer con ojos de asiria Enhebrando una aguja Como si fuera a remendar el río. Ni mujeres solas esperando en las aldeas A que pase la guerra como si fuera otra estación. Nunca fui a la guerra, ni falta que me hace, Porque de niño Siempre pregunté cómo ir a la guerra Y una enfermera bella como un albatros, Una enfermera que corría por lagos pasillos Gritó con graznido de ave sin mirarme: Ya estás en ella, muchacho, estás en ella. Nunca he ido al país de los hangares, Nunca he sido abanderado, húsar, mujik de alguna estepa. Nunca viajé en globo por erizados países Poblados de tropa y de cerveza. No he escrito como Ungaretti cartas de amor en las trincheras. No he visto el sol de la muerte ardiendo en el Japón Ni he visto hombres de largo cuello Repartiéndose la tierra en un juego de barajas. Nunca fui a la guerra, ni falta que me hace, Para ver la soldadesca lavando los blancos estandartes, Y luego oírlos hablar de la paz Al pie de la legión de las estatuas










