Caballito de carrusel, que pega un relincho desgarrador al cielo de Quito, ¿A quién le imploras? ¿Qué reclamas?
Quisieras ir a las alturas pero ya no puedes, porque te cortaron las alas y te clavaron con una daga al piso, te cortaron el cuerno y el vuelo, sí, porque antes eras unicornio y ahora eres caballo de carrusel; quisieras levantar el polvo en tu cabalgar de camino incierto y eterno, y vagabundear, -como decía Serrat: Es hermoso partir sin decir adiós, serena la mirada y firme la voz- quisieras, pero ya no puedes y ahora solo das vueltas y vueltas y vueltas.
Tu compañero, el de al lado tuyo, ya se cansó de relinchar y ahora solo gira en su propio destino, con la mirada al piso, y sus recuerdos de hermosos días de libertad, bueno a veces se le escucha algún sonido débil y adolorido, los eruditos equinos le llaman ‘el relincho entrecortado’, perdón, al referirme a ustedes debería hablar de los eruditos unicornianos, porque ustedes no son caballos, son unicornios… lo fueron.
¡Cruel, impía, despiadada y lacerante ironía! Un niño una niña, son los seres más felices del mundo, montados en ustedes… los seres más tristes del mundo.
Quisiera ser un niño para poder subir al carrusel, y acariciarlos y consolarlos, pero no lo soy; porque al igual que ustedes, hoy no soy lo que antes fui, yo era un niño soñador con un cartoncito lleno de juguetes chinos de mala calidad, y ahora soy un viejo solitario con un cajón lleno de aspirinas y aflicciones, y nos parecemos, en que a veces yo también siento que estoy clavado en un carrusel, y solo doy vueltas y vueltas y vueltas.
Y la música, la música que suena mientras giran es tenebrosa, juguetona y saudade, nadie sabe si es música alegre o música triste.
Y hablando de música, la música es creada con instrumentos, y los instrumentos se supone que son seres inertes, objetos inanimados. Pero cómo demonios se puede crear algo tan mágico y lleno de vida, como la música, con algo que no tiene vida, con un ser inerte, inerte igual que ustedes, caballos de carrusel. Y de la misma manera, me cuestiono, cómo, ustedes, seres inanimados me pueden romper el corazón al ver sus caras tristes, cómo me pueden inspirar para escribir y -con orgullo- romper todas las reglas de la narrativa literaria, si se supone que son objetos sin vida.
Debería estar escribiendo poemas sobre la sublime naturaleza viva, pero le estoy escribiendo a seres sin vida, bueno, ahora, porque antes eran unicornios, vivos y llenos de color, y ahora solo son eso… Caballitos de carrusel.
Eduardo Zambrano 2022
Ig/Fb: @ eduardozambranoae