Re-creando a tu niñ@ interior
Antes de explicar este ejercicio es importante conocer en qué consiste.
Durante nuestra infancia (científicamente de los 0 a los 7 años de edad) fuimos esponjas emocionales, se nos enseñaron patrones, costumbres y didciplinas que conscientemente llevamos a cabo día a día, sin embargo a esa edad un niño no sabe discernir las emociones o sentimientos que puede llegar a experimentar por lo tanto hay cuestiones que se quedan grabadas en el subconsciente que vienen a rematar en muchos aspectos y situaciones de nuestra vida adulta.
Como podemos reconocer a nuestro niñ@ interior siendo adultos?
Es sencillo, simplemente cuando sientas que te ataca algún sentimiento o emoción ponemos pausa al momento presente y nos preguntamos “por qué motivo me estoy sientiendo así?” Tratar de recordar: Cuando fue la primera vez que sentí esta emoción? Tal vez nos da miedo pedir ayuda, o un favor puede que venga de alguna situación de nuestra infancia donde alguna figura de autoridad (sean nuestros padres o alguien a quien le teníamos mucho respeto) nos limitó a hacerlo, para conectar con ese niño interior debemos encontrar el núcleo de ese sentimiento.
Una vez detectado podemos hacer uso de afirmaciones o simplemente dejar que la emoción brote, la idea es no reprimirla y observarla, dejarla fluir y una vez aliviados de ese sentir podemos continuar con afirmaciones propias o simplemente hablarle a nuestro niño interior de forma consolatoria, al hacer esto estamos atacando un patrón nosivo y nos abrimos las puertas a sanar las heridas conscientes y subconscientes del pasado.
Ahora desde un nivel de consciencia..
Como reconfortar a nuestro niño interior?
Cuando sientas una emoción toma una pausa para poner atención al “pequeño tu” se compasivo al tratarlo (recuerda que si eres duro contigo, también lo estas siendo con tu niño interior y en vez de mejorar la situación la empeoras)
Cuando estes triste, irritado u ansioso, toma algunos respiros y pregúntale “Que te abruma?” “Que estas sintiendo en estos momentos?” “Que necesitas?” Hazlo siempre con el corazon abierto
Escribe tus emociones con tu mano no-dominante (si eres diestro hazlo con tu mano izquierda o viceversa si eres zurdo) este es un buen ejercicio ya que activas el hemisferio derecho del cerebro, esto lo puedes hacer siempre aunque no sientas emociones, lo que venga a tu mente en ese momento es lo que tú niño interior necesita expresar
Mantras o afirmaciones para tu niño interior:
Te amo y no me iré a ningún lado
Siento mucho que tú hayas sido negado/abandonado/maltratado yo voy a protegerte
Tu eres perfecto así tal cual eres
Puedes sentirte seguro al sentir lo que sientes
Tus emociones son hermosas
Te veo, te escucho, te comprendo y como tú padre/madre yo cuídare de nosotros
Tienes toda la libertad y el permiso de ser alegre y jugar
Como nutrir a tu niñ@ interior:
Estar siempre conectado a tus emociones aunque sean grandes, incómodas o te den miedo
Tomarte el tiempo para hablarle a tu “yo pequeño”
Validar siempre tus emociones aunque muchas veces no tengan sentido
Crear espacios para ser creativo, para reír, jugar y desestructurar el tiempo
Pasar más tiempo en la naturaleza, explorar el mundo con otros ojos (permítete sorprender por cosas pequeñas)
Hacer meditaciones con tu “yo pequeño”
Re-crear a tu “yo pequeño” responder a los miedos de tu niño interior tomando acciones maduras y responsables
Ho’Oponopono (te amo, lo siento, perdóname, gracias)
UPDATE: Otro ejercicio que practicó con mi niña interior es en un momento de ansiedad/frustración/o extrema relajación me visualizo como cuando era niña y empiezo a hablarme (desde mi yo adulta) con amor, visualizo como mi yo adulta abraza a mi “yo pequeña” y la hago reír ya sea jugando, contándole un chiste o cantándole