Urdimbre 4
“Hace tiempo no nos vemos, me lo repito en la cabeza mientras se contraen mis hombros.”
El sonido de ese nombre, una bomba dormida de la que ni yo estaba consciente, enterrada quién sabe dónde. De repente esta mujer en el supermercado había pisado sobre ella sin sospecharlo.
En mis adentros se detonaron los recuerdos, en un segundo revivieron las noches de llanto, semanas llenas de ansiedad desbordante, sentimientos y emociones en 10 mil planos, reproduciéndose al mismo tiempo en mi cabeza involuntariamente, sobrepasándome. Las visiones intentando dar sentido a tanto sentir. Mi dolor preguntando “por qué?” respondido únicamente por el eco de la habitación.
Mi cuerpo sólo se permitió expresar algo encogiendo los hombros, dispuesto a no volver a gastar vitalidad. Por fin había renunciado a la muerte.
Ese eco fue la resonancia que perseguí por años gritando a un vacío, a tu vacío que nunca devolvió nada.







