¡Bienvenido, Rocket! Juro que si tuviera las pesadillas que tiene Leonardo iría a internarme o dormiría con mi mamá todos los días pensando que es un fantasma que quiere comunicarse conmigo o algo por el estilo, pobrecillo. Me gustó como contaste su vida pasada, lo hiciste concreto y narrado de una forma bonita, creativa. No fue crudo, a pesar de que la escena en sí debiera serlo, pocas veces puede narrarse un suicidio de manera tan sutil y que el resto de las personas lo entiendan como tal (al igual que los motivos). Gracias también por la variedad cultural, ese tipo de biografías siempre me atraen más (y soy la última en aplicarlo a la hora de hacer un personaje, shame on me). Con respecto a su vida actual, siento que al principio fue algo desordenado y me costó hilar algunos hechos, pero una vez que lo entendí todo me encantó. El pobre Leonardo sólo necesita muchos abrazos y amor de esa vida tan fea que tiene, realmente me muero por verlo pronto en los pasillos de la universidad para ver cómo se relaciona con sus pares. Quizá me hubiera gustado saber un poco más sobre su adolescencia e infancia en el sentido amistoso, o qué educación recibía o cómo la pagaba, al fin y al cabo, se nota que no era de muchos recursos, aunque son detalles que espero (de verdad) y descubriendo a medida que el personaje se desarrolla en el roleplay. El único detalle que sí me pareció necesario o al menos que según yo debía estar escrito ahí, fue como llegó de Nueva York a estudiar a la universidad de Toronto. Es un personaje que tuvo una vida difícil, sin embargo, aquellos son mis favoritos siempre, todo parece tener una justificación, como su aberración al alcohol por ejemplo; mi teoría es que los niños tienen dos opciones cuando ven algo: seguir el ejemplo o alejarse lo más posible de ello. Sobre tu escritura no tengo ninguna queja, al contrario, fue un placer leerte, a pesar de que habían un par de errores de coma que a todos nos pasa, tienes un léxico bastante bonito, empleas un vocabulario rico y bien utilizado, tampoco encontré faltas de ortografía por ningún lugar y todo se puede leer de manera sencilla y ligera. Sin más que agregar, bienvenida a Under Our Skin, recuerda que tienes 24 horas para enviarnos tu cuenta, de necesitar más tiempo no dudes en pedirlo.
Nombre completo: Leonardo Barness
Edad: 20 años
Fecha de nacimiento: 14 de Julio de 1996
Nacionalidad: Estadounidense/ Mexicana
Carrera universitaria: Medicina
fc: Drew Roy
Detrás del personaje:
· Frase + Autor: “El médico que no entiende de almas no entenderá cuerpos”( José Narosky)
Tres rasgos positivos de su personalidad: Responsable, inteligente, respetuoso.
Tres rasgos negativos de su personalidad: Reservado, intolerante, egocéntrico.
Causa de muerte y marco histórico, si es que tiene uno, con una extensión no superior a las quinientas palabras:
Ignacio fijó su vista en la placa de oro, la misma era colocada con sumo cuidado en la entrada del hospital; debía admitir aquel suceso lo hacía sentir orgulloso. Observó su reflejo en uno de los cristales: lucía jovial a sus 36 años, su complexión era delgada, poseía unos ojos marrones, cabello café oscuro acompañado de un par de canas que demostraron la poca piedad que tenía el tiempo transcurrido y portaba con vanidad el traje color negro con la bata que acreditó su profesión. Podía sentir la emoción de aquel joven recién graduado de la facultad de medicina, que tras su especialidad en ginecología había inaugurado con entusiasmo su primera clínica.
En la ciudad de México con dirección “Lomas Virreyes, acueducto río hondo # 20”, se encuentra el hospital SantaTeresa: institución dedicada a la mujer donde se empleaba a los mejores médicos de la zona, garantizando una atención profesional. Ese día había sido valorado entre los mejores diez hospitales del país, consiguiendo las cinco estrellas por excelencia. Pasaron solo dos semanas desde el gran suceso e Ignacio observaba con cierto interés los análisis que le presentaba su paciente; sin saber que aquella tarde todo cambiaría y el mundo que había creado se derrumbó al escuchar la llamada de la cruz roja.
El olor a hospital le pareció insufrible caminando alrededor de los pasillos color blanco, sus ojos estaban cansados e hinchados. Se sentaba, se paraba, tomaba café y pasaba sus manos por su cabello negando en continuas ocasiones. El rosario entre sus manos se había quedado marcado por el puño que apretaba este en continuas ocasiones y al finalizar el día escuchó en seco las palabras de su compañero: “La niña no poseía el cinturón de seguridad, por esta razón cuando sucedió el impacto la pequeña fue la más afectada, salió por el parabrisas y presentó fractura de cráneo limitándose en una muerte cerebral. Su mujer en cambio fue manipulada por la bolsa de aire recibiendo severos daños en su columna vertebral; sus neuronas motoras no permiten la movilidad de sus piernas y uno de los vidrios se insertó en la cavidad abdominal, al no tener la posibilidad de moverse tuvo una pérdida importante de sangre, no se pudo hacer mucho, Ignacio. Tú conoces el caso, no hacemos milagros en verdad lamento mucho tu perdida”
Su casa representaba una tortura mental conforme caminaba, escuchaba los gritos de su hija mientras recorría los pasillos, las palabras seductoras de su esposa con cada noche que pasaban juntos. Resignado y lastimado por todo lo sucedido, maldecía sin encontrar un motivo que lo consolara, puesto que ellas habían muerto y no podía hacer nada para tenerlas nuevamente a su lado.
—Señor De Anda, que alegría verlo de pie—. Soltó una de las sirvientas y una sonrisa desganada se formuló en sus labios acomodando algunas cosas de su escritorio.
— Tenga, no lo abra hasta mañana, por favor— Respondió Ignacio en voz baja y le entregó un sobre en las manos, aquella señora que lo había acompañado desde que era un infante hasta la actualidad representó una segunda madre para doctor. La señora Martínez fue víctima del machismo en México, obligada por sus padres a encargarse del hogar y a casarse a una corta edad, tras los maltratos de su esposo y carecer de un profesión; la familia De Anda le ofreció empleo, siendo parte de ellos desde aquel entonces.
Al finalizar la plática observó fijamente la ventana, consiguiendo divisar a la mujer retirarse de la residencia y se dijo el mismo “No lo pienses más”, de inmediato cerró la puerta de su despacho y abrió el cajón donde se encontraba el arma. Era una calibre 22 que había conseguido en los barrios bajos de la ciudad, aquellos donde jamás se imaginó adentrarse y solo logró decepcionarse de la corrupción de su propio país, teniendo la facilidad de tener un arma de forma ilegal.
Sacó un par de balas de la caja y las puso con tranquilidad en el cartucho, cargando el arma pronto todo se acabaría, su mente se dedicaba a repasar una y otra vez los sucesos ocurridos en el último mes. Posicionó la pistola en su sien, jalando el gatillo y escuchó el estruendo con anhelo, puesto que este sería su último sonido.
Historia de vida del personaje actual:
Leonardo abrió los ojos de golpe ante la pesadilla que se reproducía en sus sueños, esta se presentaba de manera continua por los últimos meses, no la había presenciado desde que era un infante y parecía regresar con más realismo que en aquel entonces. Ahora reconocía la pistola calibre 22, acompañado con el llanto de una señora. Negó un par de veces sentándose en la cama desgastada del denigrante departamento en Brooklyn, se limitó a limpiar el sudor de su frente e ir por un poco de agua helada; debía tener cuidado de no despertar a su madre, puesto que ella comenzaría a soltar un sinfín de maldiciones a causa de su evidente cruda.
La vida de Leonardo Barness jamás fue sencilla; no nació en una familia que le proporcionó todo lo que los anuncios baratos de Estados Unidos contaban. Elena Martínez era una estudiante: joven, inocente e ingenua que había caído con facilidad en los brazos de James Barness, un señor diez años mayor, este dedicó su vida a las; apuestas, juegos de billar y además era un alcohólico dependiente. Tras conseguir un par de noches de diversión la había abandonado a su suerte, ella sin los estudios suficientes fue empleada como mesera en el hotel Le Bleu.
Saber que estaba embarazada no facilitaba su situación en ningún aspecto, sin embargo, su incredulidad la manejó hasta el punto de considerar que su hijo sería la causa de que su aclamado esposo regresará a su lado, dichas ilusiones fueron destruidas cuando el mismo se negó a hacerse cargo de él, sugiriendo que podría ser de otra persona. Leonardo crecería con una madre ausente, un padre alcohólico y considerando que su propio progenitor era una clase de parásito, puesto que solo llegaba al pequeño departamento cuando requería atención sexual o quitarle el dinero que con tanto esfuerzo ganaba Elena. Para ese punto el pequeño no tenía ninguna clase de cariño hacía James exigiendo a su mamá día con día que lo dejase y escaparan juntos, no obstante, la violencia se hizo presente y el infante continuamente era castigado con bofetadas, mismas que recibía la contraria al defenderlo.
El miedo, la soledad y la discriminación por parte de sus compañeros de clase le harían crear cierto carácter, que detonaría en una barrera hacia personas externas. Él era mexicano por parte de su madre y a pesar de las continuas burlas era un rasgo que mostraba con orgullo, considerando las actitudes contrarias como primitivas. Conforme fue creciendo adquirió una actitud valiente y egocéntrica, le importaba muy poco lo que dijera la gente de él, dedicando su atención sólo a aquello que le importaba. En la escuela demostraba un coeficiente intelectual elevado, las materias que más le agradaban y se le facilitaban eran: ciencias de la salud, anatomía, biofísica, toxicología, etc. Poco entendía su interés excesivo a dichos temas, no obstante, lo dejaba pasar como otros rasgos de su personalidad.
E El dinero se volvió un problema cada vez mayor en su hogar, su progenitora había adquirido cierto gusto por salir cada fin de semana y tomar alcohol hasta perder la conciencia, a causa de ello Leonardo decidió entrar a trabajar al bar “Hot bird” en Brooklyn; recibía un salario mínimo y con ayuda de las propinas podía proporcionar un gasto para la casa. Leonardo ahora era un joven de unos 17 años y para aquel entonces había crecido lo suficiente, no solo para tomar un rol responsable, también para defender a su familia y así fue como iniciaron los primeros enfrentamientos con su padre, corriéndolo de su apartamento en continuas ocasiones; sin embargo, cada tarde cuando regresaba del bar y percibía aquel desagradable aroma a perfume barato caía en cuenta de que su madre jamás iba a dejarlo.
Su vida cambió cuando conoció a la señora Martínez, una de sus tías que vivía en México; dicha mujer tendría unos 65 años en aquel entonces, era soltera y carecía de familia salvo ellos, al parecer la suerte había estado de su lado, puesto que había heredado parte de un hospital de suma importancia. Cuando viajó a New York a conocerlos Leonardo quedó sorprendido con aquella empatía que tenía con la contraria y lo mucho que disfrutaba de escuchar de sus historias, como si estas llenaran una clase de vacío. El joven recuerda con interés la manera en que ella aseguraba que se parecía a alguien cercano, un doctor prestigioso con un final trágico. Tras dos semanas de convivencia le dio el mejor consejo de su vida: “Seguir sus sueños”, tal frase la tomó tan en serio que comenzó a estudiar con el fin de conseguir una beca en medicina.
Cada mañana se levantaba a ir a clases, al cabo de estas hacía su tarea y se encargaba de ayudar a la limpieza de su hogar; cuando se dirigía al bar en el autobús tendía a leer el libro de Anatomía de segunda mano que le regaló su mamá en su cumpleaños y finalmente entre sus descansos continuaba con deberes que le habían faltado. Su tía se ofreció a proporcionarle los libros que necesitará, el señor De Anda había fallecido hace 25 años y jamás se había deshecho de ellos. Por fin Leonardo había encontrado un objetivo de vida y no lo dejaría pasar.
Otros datos:
Actividades extracurriculares de su personaje: Natación y Fútbol.
Nombre tres curiosidades de su personaje, pueden estar relacionadas con el pasado o también no estarlo.
o 1. Leonardo tiene una aberración al alcohol, le parece una adicción innecesaria que solo se ha encargado de arruinarle la vida, sin embargo, le agrada el cigarro teniendo como marca preferida “Prime time”.
o 2. Al igual que Ignacio ambos disfrutan de la medicina; no obstante, Leonardo quiere especializarse en oncología, puesto que considera que es la mejor opción para entregar su vida.
o 3. Su marca preferida de café es “Boss Coffé”, tal como en su vida pasada disfruta tomar café continuamente y detesta cuando este se enfría.