CONOCE A NIKHO YEVHENIY, UN VAMPIRO.
Nombre completo del personaje: Nikho Yevheniy.
Edad como vampiro: 187 años / aparenta: 27 años.
Lugar de nacimiento: Liubliana, Eslovenia.
Año en que fue convertido: 1858.
Lugar en que fue convertido: Gangwon, Corea del Sur.
Ocupaciones que ha tenido:
Sirviente para una familia burguesa de Eslovenia. / Burócrata reconocido por la realeza. / Accionista en diferentes compañías. / Jefe de una red de trafico de sangre de vampiro.
Ocupación y estilo de vida actual:
Continua de una manera de bajo perfil manteniendo lazos con el trafico de sangre, primordialmente invirtiendo y distribuyendo a trabajadores bajo su mando para repartir. Consigue el dinero suficiente para llevar una vida de lujos y una buena posición con ciudadanos de un buen estatus social.
Opinión sobre la nueva sociedad entre humanos y vampiros:
Su trabajo le permitía el no preocuparse acerca de ocultar su identidad. Los negocios que llevaba acabo siempre requirieron mostrar su verdadera faceta a sus clientes. El ser descubierto nunca causó revuelo o preocupación en su persona, encargándose de los lengua floja con manos propias si era necesario. Las victimas bajo sus manos descendieron cuando ya no debía preocuparse por ser expuesto ante las personas, un visto bueno a todo aquel desastre que había iluminado su mundo y a sus compañeros de raza. Su trabajo se vio favorecido con la misma sociedad que se comenzaba a crear, la seguridad pasó a segundo plano y con ella el recato a los errores.
THE DARKEST SIDE OF THE NIGHT
Esa maldita sonrisa, esa perfecta sonrisa que brillaba envuelta en esos carmines de brillo seductor. Apuntado en la dirección correcta, el moreno bailaba la mirada sobre aquella mujer de fina cintura, largas piernas y hermosa cabellera rojo vivo, quizás era la fijación de aquella semana, quizás los días de vuelta en la inmensa residencia por fin comenzaban a jugar con su cordura, pero podría poner sus manos al fuego, jurar por su espesa sangre que esa misma mujer, quien le sonreía de una forma angelical, se había metido en su mente y comenzaba a jugar con su sistema nervioso, solo eso podría explicar el maldito escalofrío que en su columna recorría.
Con pasos lentos y suaves que acariciaban el suelo, el joven se dispuso a avanzar hacia la hipnótica figura que danzaba al ritmo de las estrambóticas luces, retumbando en el suelo, las vibraciones de la música no hacían más que incitarle a acercarse más, poniendo en riesgo la sed que tanto raspaba con fibra de aluminio su garganta. No había comido en semanas, los gatos, ratas y el cotidiano perro eran su salvación en aquella negación a probar la sangre humana. Fingía una crisis existencial que prometía hacerle sentir más humano, además de que intentaba convencerse de que aún tenía algo de conciencia.
No habría manera, claro, de resistirse a probar esa tibia y dulce sangre que corría por las venas que se traslucían en la pálida piel ajena. Sus labios ya acariciaban ese cuello, pero el fin de la mujer aun no era marcado, porque precisamente, el hombre había ignorada la sed fisiológica y necesitaba alimentarse de algo más. Ya en el baño de aquel club se encontraba compartiendo sudor y gemidos con la misma mujer, lo que buscaba era sentirse humano y vaya que la protagonista de esa noche le estaba otorgando ese deseo. Llegando a un final, ambos cuerpos se unieron en aquel encuentro, entregados a lo que prometía, sin embargo, ser algo de una sola noche.
Lagrimas caían por las mejillas frías del sujeto detrás de aquel callejón, orbes rojos enfurecidos y una vena en su cuello que parecía querer explotar con la presión. Rechinando sus dientes abrazaba contra su pecho al cuerpo muerto de la mujer de cabellos rojos, sin vida yacía sin señales de poder volver a respirar. Una garganta desgarrada y marcada por la hendidura de dos colmillos que no eran los suyos. Su vida había sido arrebatada, no por él, que en cuestión de semanas había caído bajo sus encantos y entregado su corazón, sino por alguien más, un enemigo, receloso de lo que ambos compartían y que, con rabia en su interior, había buscado separarlos. Exitoso, lo había logrado, además de qué, sin pedir nada a cambio, había entregado una lección valiosa a Nikho, una que, sin piedad, le había arrancado el corazón de tajo.
NIKHO YEVHENIY es un personaje original de KITTY y se encuentra OCUPADO.