Rusia ha lanzado bombas termobáricas en Ucrania, lo que demuestra la "devastación" que busca Moscú
la embajadora ucraniana en Washington, Oksana Markarova, denunció el uso de estas bombas termobáricas, también conocidas como bombas de vacío y que provocan explosiones de alta temperatura, por parte de las fuerzas rusas, aunque no dio detalles sobre dónde habrían sido utilizadas.
Desde el Kremlin, como era de esperar, primero negaron esa acusación afirmando que ese tipo de armamento no ha sido utilizado desde que las tropas rusas invadieron territorio ucraniano, pero luego admitieron extraoficialmente que sí.
En el año 2007 Rusia probó por primera vez con éxito esta bomba termobárica, considerada el explosivo no nuclear más potente del mundo lanzada desde el aire. Por entonces la bautizaron "el padre de todas las bombas". Fue por que la bomba fue cuatro veces más potente que su análoga estadounidense -probada en 2003-, que los militares norteamericanos describieron como "la madre de todas las bombas".
Las bombas de vacío o termobáricas (de calor y presión), o de combustión, dispersan en la zona del impacto un combustible pulverizado que se mezcla con el oxígeno de la atmósfera y, al ser detonado, incinera todo lo vivo, con el efecto añadido de una onda expansiva supersónica y una altísima presión.
Todo lo vivo se evapora literalmente. Tras esa explosión, la tierra recuerda más bien la superficie lunar, pero sin contaminación química o radiactiva, coinciden los especialistas en armamentos.
La bomba rusa contiene menos explosivos que su análoga norteamericana (7,1 toneladas contra 8,2), pero la supera cuatro veces en capacidad destructiva y veinte en superficie afectada y crea una temperatura dos veces más alta en el epicentro de la explosión.
Las bombas de vacío son especialmente letales en espacios cerrados, como los búnkers, edificios y cuevas, donde crean una gran presión y altísimas temperaturas. La Unión Soviética y luego Rusia han empleado este tipo de armas para destruir refugios subterráneos del enemigo en cuevas de montaña durante la invasión de Afganistán y en la guerra de Chechenia, respectivamente.
La embajadora Markarova remarcó que esta tipo de armas "están prohibidas por la convención de Ginebra" por lo que su empleo subraya que la "devastación" que busca Rusia en Ucrania es "grande".