Numbers
*big-bang rosie*
Existían múltiples factores a considerar y que de forma no-obligatoria, ataban a Alex a cierta clase de conducta en Litchfield. Piper estaba ahí, debía mantener impecable su expediente si deseaba una reducción de su condena y no quería ninguna clase de habladuría a su alrededor. Lo más importante era que Piper estaba también ahí, durmiendo a un bloque de distancia de ella y aún tambaleándose por la falta de confianza que existía en su "lo-que-fuera-que-tenían".
Pero ninguna de esas situaciones evitó que Alex detuviese su caminata por la pista de corredores, tomara una profunda bocanada de aire gélido y mirara con lascivia el desfile de nuevas reclusas saliendo de la camioneta blanca de la correcional. Y es que no pudo evitarlo, francamente porque el perfil de todas ellas era de la clase que la podía hacer perder la cabeza: blancas, no más de 30 años, esbeltas y con una profunda tendencia a la manipulación.
No, ni siquiera se aproximó a ofrecerle saludo a ninguna de ellas, pero eso no evitó que su mirada largase por cada una de ellas.













