- Pero... ¿que coño?
Vadim se acercó a su amigo, con cuidado de no despertar a la chica que dormía plácidamente al lado de éste, y colocándo una mano sobre su hombro le agitó para que se despertara. No tardó en quejarse y abrir los ojos.
- Ven ahora mismo. - susurró Vadim sin evitar sonar cortante, recalcándo cada palabra. Impaciente, le cogió del brazó y le sacó de la habitación a rastas, guiándolo hacía el salón para asegurarse de que la joven que dormía en la cama de su amigo, no se percatara de nada.- ¿Se puede saber que coño haces? - esta vez alzó la voz.
Danila se llevó los dedos de la mano derecha a la sien, frunciendo el ceño, a la vez que le siseaba a Vadim. Claramente tenía una buena resaca. Le dió la espalda y se dirigió a la cocina para poder tomar grandes cantidades de agua.
- Danila joder. -dijo sentándose en uno de los taburetes de la isla de la cocina.- Es una cria. La primera vez que te acostaste con ella no lo sabías, pero ahora si. ¡Y te vuelves a acostar con ella!
- Vadim. -simplemente se señaló la cabeza, ordenándole así que bajara el tono de voz.
- Lo siento tío. Pero es que... ¡Tiene 17 años! -se lleva ambas manos a la cabeza, apoyándo los codos en la encimera de la isla.
- ¡Vadim! -alzó la voz él, provocándose así mismo un fuerte dolor de cabeza. Se sentó al lado de su amigo y susurró- Bebí mucho, no me acuerdo de lo que hice anoche. -dijo quitándose la responsabilidad.
- Ya te lo digo yo, ¡revolcarte con una menor de edad! -gritó susurrándo, teniendo en cuenta por primera vez el dolor de cabeza de su mejor amigo.
- Casi es mayor de edad. -soltó un gran bufido.
- Pero no lo es. -le pegó un puñetazo en el hombro. Danila le fulminó con la mirada.- Más te vale dejarle las cosas claras en cuanto se despierte.
- Lo haré, ¿vale?. Ahora déjame tranquilo.
- ¡Y no te acuestes con más hijas de compañeros de trabajo!
- ¡VADIM!
- Ya me callo. -murmuró.















